miércoles, 18 de julio de 2018

Los progresos de la especie humana


La humanidad tiene un camino que transitar.
Primero fue la antropofagia.  Comíamos a nuestros congéneres. Una tribu cazaba a otra Y se comía el botín.
Después, la revolución neolítica y el excedente generado hicieron que no fuese necesario comerse al enemigo. Sobraba alimento  y se sacrificó al enemigo. Masivamente.  El sacrificio fue un progreso para la humanidad.
Luego alguien pensó que el enemigo era útil: ¨Mejor si los ponemos a laburar¨. La esclavitud fue un progreso de la humanidad.
Finalmente el capitalismo liberó a los esclavos. Y fue un progreso.
Todo progreso por venir será una superación de la espacie humana.
Estamos en el camino correcto.

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domingo, 15 de julio de 2018

Miedo al silencio


Por fin se calló el Pollo Vignolo. Y ganamos todos. Ha sido el relator oficial de los últimos mundiales. Ha llenado el silencio con sinrazones varias, gritos encendidos, jadeos de mal gusto y caninas declaraciones de incondicionalidad, levantando siempre la bandera como un Belgrano de las gradas. ¡Asqueroso!
Junto a él, como hacen siempre, han izado la moderación, la cordura, la sobriedad y el recato: Gambeta Latorre, con más intereses creados que Macri, y el comedido hasta la exageración rayana en la cobardía, Macaya Márquez (el que nunca se equivoca porque nunca arriesga nada).
Con tanto odio al silencio recordé a los primeros hombres que pisaron la Luna. Andrew Smith escribió un maravilloso libro llamado Lunáticos. En él se describe las experiencias y la vida posterior de los 12 (doce) humanos que pisaron el satélite. Mientras Neil Armstrong y Buzz Aldrin se acercaban en el módulo lunar, el último se la pasaba ladrando datos a la Tierra: distancia, velocidad, presión interior, etc. Era una catarata de números. A su lado Neil  maniobraba la nave y acotaba, cual Gambeta. Cuando por fin alunizaron se miraron y nada dijeron. Desde el planeta llegó una orden: ¨Duerman¨. El silencio era tan amplio que en la Tierra pensaron que o ya estaban durmiendo…  o lo peor. Neil anunció que iban a bajar y el aire se cortó. (¡Cómo mierda iban a dormir en esa situación!). Neil bajó explicando lo que hacía, el polvo que subía desde la superficie y dijo su famosa frase. Luego bajó Buzz. En medio de la emoción el silencio lo era todo. Pero se rompió con las palabras del presidente norteamericano. Nixon los felicitaba. Estaba en los planes que Buzz le contestara. Pero Buzz no lo hizo. Estaba sobrecogido por ese paisaje penetrante. Neil, que también escuchaba al mandatario, le hizo señas a Buzz, y Buzz le contestó con un gesto que significa ¨que se meta la lengua en el orto¨.  No había ido tan lejos para contestar. Clavaron la bandera y caminaron unas dos horas en silencio. Habían ganado.
Mi tío Oscar, que la vivió, recordaba ese día de 1969. Fue como la final del mundial. Los cuatro canales de capital transmitían en directo. Él cambiaba de canal porque huía de los Pollos Vignolos, que gritaban ¨faltan tres escalones, faltan dos, falta uno…¨, como si el evento se tratara de una procesión ordinal, o refrendaban lo obvio o daban onda verde a la histeria. Finalmente mi tío dio con un canal (no recuerda cual) que había decidido entregar las imágenes sin intervenirlas con voces ajenas a la transmisión original. Así pudo recordar los silencios lunáticos, que fueron muchos,  tan emocionantes como los silencios de las sinfonías de Anton Bruckner.
¿Por qué tanta gente necesita de los Pollos? El rating y los estudios de mercado lo confirman. También lo confirma Durán Barba: la gente atiende a las formas, no a los contenidos. Dicho de otro modo: el Pollo Vignolo transmite un sentimiento. Muy poca gente está escuchando lo que dice. Pero hay algo más profundo: este relator, y otros de su calaña, están conjurando el miedo patológico de la sociedad al silencio. Los partidos de fútbol son una de las pocas programaciones de la televisión que no tienen música por largos momentos. Entonces, para inducir una emoción en el espectador, se imponen los enfermos de verborragia. Pero no es necesario que domestiquen nuestros sentimientos. Y menos cuando juegan dos países que no tienen nada que ver con nosotros. Hoy Vignolo se la pasó llorando un tango tras otro por la ausencia de la selección Argentina en la final. A los gritos. Como un nene. Como un barra ¡Patético! ¡Malvado! Por fin se metió la lengua en el orto. Y es para festejarlo.

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lunes, 25 de junio de 2018

La zona del Pato


La publicidad de café La Virginia, que dejo al final de estas líneasintitulada Zona de confort, tiene cierta complejidad, a esta altura esperable, apuntando a varios nichos, intentando no perder los que ya están habituados al producto y tratando de captar a aquellos que aun toman otra cosa. En este caso se hace de manera elegante: ¿el tipo en realidad está saliendo de su zona de confort? Esa ambigüedad está muy bien lograda. Ya lo dije mil veces, la publicidad debe llegar a la mayor cantidad de clientes reales o potenciales. Cada uno de ellos, salvo contadísimas excepciones, verá lo que quiere ver y escuchará lo que quiere escuchar. El resto de lo que no se escurra de las mentes quedará alojado en el inconsciente.
La referencia a pasar la frontera con droga evadiendo la ley debería ser obvia. Claro, lo que esconde en el vehículo no es cocaína, es café. Pero la asociación es (o debería ser) automática. Tenemos un desierto y policías con pilcha yanqui. Debería ser tan obvia como la apelación de cerveza Schneider a los menores de edad para que chupen: ¨Madurar lleva su tiempo¨. Lo notable es que, a pesar del bombardeo de estas publicidades, casi nadie las lee. Eso es precisamente lo que se busca, que quede de modo subliminal.
Sin embargo, hay aspectos que sí se espera que sean leídos de modo explícito por un determinado  perfil de cliente. Veamos: hay un dato tenebroso en la zona de confort de La Virginia.  Las publicidades apelan a actores que eligen con mucho cálculo. Muchas veces tratan de buscar personas con una cualidad particular o un parecido físico con gente que cotice en los sentimientos de la población (o de un segmento de la población). Así, verán en estos días muchas voces, estilos y caras muy María Eugenia Vidal en publicidades orientadas a la mujer. Nada es casualidad. El tipo que pasa el café por la frontera es muy parecido al pato Fontanet, cantante de Callejeros. Si estendés por qué lo eligieron es porque sos parte de ese nicho al cual va dirigido el aspecto más oscuro de esta publicidad.


Otros artículos sobre publicidad en este blog:

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sábado, 23 de junio de 2018

El no atentado que nadie recuerda




Cuando se levantó el Puerto Nuevo, literalmente sobre las aguas, el estado reservó un polígono para sus propias dependencias. Comenzado en 1911 para suplir en lo fundamental al Puerto Madero, que había quedado obsoleto con una velocidad deslumbrante, se terminó completamente para la década de los 40, cuando se empezaron a materializar los edificios estatales que hoy le dan su impronta. Se trataba y se trata de una serie de construcciones nada comunes que se pensaron para una cosa y que terminaron en otra. Verbigracia: el edifico Movimiento, una de las obras de arquitectura más vanguardistas de nuestra historia, que nunca funcionó y que hoy forma parte de la villa 31; el edificio Libertad, que fue pensado como hospital  y que terminó como sede de la armada; o el hospital ferroviario, que ya no es nada…
Sin embargo, el caso más notable, y el más olvidado, es el de la sede de la Fuerza Aérea, el edificio Cóndor. Fue pensado también como hospital, esta vez de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) —lo cual demuestra que Puerto Nuevo se pensó como un gran nosocomio— y terminó como sede de una fuerza. Hasta acá se parece notablemente al origen y al  destino del edificio Libertad.
Pero el edificio Cóndor guarda una página negra. El 5 de diciembre de 1980 se cayó una de sus alas con sus 14 pisos y el personal que allí trabajaba. (Entre los que estaban en el edificio y se salvaron según El País de Madrid, se encontraba Jesús Orlando Capellini, quien intentara el primer golpe contra Isabel en diciembre de 1975, que terminó con el último bombardeo aéreo en suelo patrio, sobre la base de Morón). La escena que quedó tras el colapso del edificio no se repetiría hasta el atentado a la Embajada de Israel en 1992.  En esa época paranoide de la última dictadura lo primero que se debió pensar es que se trataba de terroristas de izquierda. Ningún diario de la época que recogí dice, por supuesto, nada al respecto, ni siquiera negándolo. Claramente había órdenes de arriba de no mencionar el asunto.
Sin embargo sabemos que la izquierda, para evadir esta censura, entendía que el camino para lograr repercusión era un magnicidio, como el que casi sufrió Videla en el aeropuerto Jorge Newbery  o era un atentado con muchos muertos en dependencias del estado, como el que perpetraron en la Superintendencia de la Federal.
En el caso del edificio Cóndor no hubo pólvora. El dictamen oficial fue que se trató del hundimiento de la estructura dado que la construcción se llevó a cabo sobre terrenos recuperados al río. Nunca lo sabremos. (Tal vez debamos dar gracias porque las listas negras encontradas en 2013 en su subsuelo no fueron afectadas) Como muchos atentados perpetrados por la guerrilla tenían fecha precisa con la intención de dar un mensaje intenté dar con algún 5 de diciembre previo al derrumbe que asociara a Montoneros o al ERP con la Aeronáutica. Lo más cercano que encontré fue el alzamiento de Capellini, que fue el 18 de ese mes de 1975 y el ataque al cuartel de Monte Chingolo por el ERP, 5 días después. O sea, no encontré nada, salvo una curiosidad. Lo cierto es que siempre quedará la duda, al menos la duda de los pocos que recordamos la tragedia. Murieron 17 personas. Unas 30 resultaron heridas. Extrañamente el hospital más cercano no estaba en la zona. 


Bibliografía:
Archivos digitales de diarios de la época:
Video del suceso:
Otros:




jueves, 31 de mayo de 2018

Una visita a la Buenos Aires del siglo XVIII


Imaginemos que viajamos al pasado. Nos encontramos sobre una carreta, propiedad de nuestro anfitrión Ramiro Quintana Morales Fleitas, destacado vecino de Buenos Aires. Son los últimos años del siglo XVIII. La ciudad se ha convertido en capital de un virreinato desde 1776 y está cambiando aceleradamente. Nuestra carreta llega a los arrabales de la ciudad. Lo primero que nos sorprende es el olor: muchos perros muertos y algún que otro toro en franca descomposición. Quintana nos ilustra: ¨ ¿Vieron esas enormes jaurías que nos siguen desde hace rato? Bueno, cada tanto tratamos de exterminarlas. Son muy peligrosas. El problema es que los perros que quedan se alimentan de los que matamos y así el círculo continúa. A veces nos contentamos con que las jaurías se desarmen. Los toros de las corridas también son arrojados a estos límites de la ciudad¨, concluye Ramiro Quintana. Por supuesto, el olor a bosta de caballo nos acompañará toda la estadía, es algo consustancial a cualquier ciudad del pasado.
En estos días se está operando una revolución en el transporte: aparecen las carretas, como la que ahora nos lleva. Hasta entonces la gente adinerada de Buenos Aires utilizaba el caballo o la silla de mano. La ciudad era pequeña; los viajes eran poco exigentes. Ahora, con la burocracia y el boato en aumento y la progresiva importancia que empieza a cobrar la fachada atlántica de América del Sur, se impone el nuevo transporte, que además demanda un capital como para dos o más caballos. La carreta también trae aparejada la aparición de técnicos especializados, provisión de repuestos, pero por sobre todo dos cosas. En primer lugar, cambios en las casas de la gente ¨decente¨, que tuvieron que alterar las estructuras para poder guardar el vehículo. En segundo lugar, la adecuación de las calzadas al nuevo medio, para lo cual se nivelaron algunas calles. La consecuencia fue que muchas de las residencias, que se habían ajustado a los niveles previos, quedaron por debajo o por encima del nivel de la calle. Con los nuevos tiempos, las carretas y la mayor circulación de caballos salpican y embarran a los peatones más de lo deseable y los vecinos decidieron levantar el nivel de las veredas. No obstante, cada vecino hizo su parte y la vereda presenta finalmente una suerte de anarquía, con bajadas y subidas constantes. De más está decirlo, los adinerados, interesados en sus garajes para carretas, ajustaron una porción de sus veredas al nivel de la calle, lo cual supone toda una novedad en el paisaje urbano. ¨Sin embargo¨, apunta Ramiro Quintana, ¨cuando llueve mucho no hay posibilidad de sacar ni carretas ni caballos. En esos casos lo mejores son los negros¨. En efecto, son los esclavos quienes llevan los mensajes y las novedades entre la gente decente cuando el barro gana las calles¨
La casa de Quintana Morales Fleitas se encuentra en uno de los flancos que dan a la Plaza Mayor (la actual Plaza de Mayo). Es una de las pocas casas de altos; en otras palabras, con un balcón. Llegamos. Dormimos la siesta. El silencio es atroz. Nos despertamos con un concierto. Son los vendedores ambulantes, son decenas y todos gritan. Hay un olor indefinible, muy desagradable y penetrante, de origen incierto. Ramiro nos invita al teatro esta noche. Estamos llenos de tierra y queremos darnos un baño. Tenemos dos opciones: la tina, un baño de inmersión donde se sumergen por turno todos los miembros de la familia sin renovar el agua; y el río, que siempre está cerca. Aunque elegimos lo segundo no podemos dejar de maravillarnos con un hecho notable: la arquitectura de estas casas de gente ¨ importante¨ cuenta con un ambiente exclusivo para la tina. Más aún, además de un ambiente para tina y uno para la carreta, todo gente decente debe tener, claro, un ambiente para los esclavos, que son los que llenan la tina y raramente logran sumergirse en ella. Pero, en fin, vamos a bañarnos. Notamos que las calles que bajan al río son las que más se han nivelado y se mantienen con cierto decoro. Quintana nos explica que esto se debe al gran flujo de gente de todos los estratos sociales que camina hacia la costa, para bañarse, para lavar la ropa, para besarse o para viajar o recibir en el puerto. Sin dudas, son las calles más transitadas.
Volviendo del río Quintana Morales nos cuenta que hace cinco días disfrutó desde el balcón con toda su familia de un ajusticiamiento. ¨Como siempre la plaza estaba repleta¨, cuenta. De regreso pasamos por la plaza y nos sorprende comprobar que al amparo del balcón de los Quintana Morales hay vendedores de frutas y verduras. Pero más, infinitamente más, nos sorprende ver un cadáver columpiándose como el badajo de una campana en el centro de la plaza. Apesta: es la fuente de aquel olor penetrante que percibíamos. Sabemos que los ajusticiamientos son castigos ejemplares y que se dejan los cadáveres de los reos a la vista de todos para aleccionar a la población, pero lo que desconocíamos es el poder del olor y del olfato. El olfato es ubicuo, es una mirada que está en todos lados, que salta las barreras urbanas que se le imponen al ojo. Si no se transita por la Plaza Mayor igual uno no se podrá sustraer al acto que el poder materializó en la plaza. Nunca podrás decir: ¨no sé, no vi nada¨. Tu olfato lo va a percibir, quiera o no quieras.
En el teatro tenemos un palco, el mejor. Se trata de esos palcos que están casi encima del escenario. No es el mejor lugar desde donde ver la obra, pero es el mejor lugar para ser visto por el resto de los espectadores. Las mejores familias se exhiben desde ahí. Ahora entiendo porque la familia de Ramiro Quintana Morales se asomaba al balcón para ver el ajusticiamiento: ellos también eran parte del espectáculo. Sin dudas la mejor ubicación para ver la macabra escena era junto a la tarima, pero allí la familia de Ramiro dejaría de representar su propio espectáculo. Las casas principales son parte de un decorado que todos tienen la oportunidad de contemplar.
Así fue como la última tarde no nos movimos de la residencia de los Quintana Morales. Salimos al barcón para ver una corrida de toros. Dicen que cuando llegue el siglo XIX van a abrir una arena, con gradas, pero por el momento las corridas se seguirán realizando en esta plaza. La faena no se inicia hasta que las familias principales ocupan sus balcones. La plaza está llena. El evento es una fiesta.
La jornada está terminando. Negras nubes tapan el cielo. Retiran al último toro muerto. Se elevan los fuegos artificiales y retumban los petardos. Las jaurías, en los bordes de la ciudad, seguramente se desarman. Un rato después cae la lluvia, que pronto es tormenta. La comunicación debe seguir. Un negro sale con un mensaje, tal vez con dos. La carreta de los Quintana está impecable.
(Este artículo fue publicado en la revista Armar la Ciudad de la UNGS. Número 18, abril de 2018)
Fuentes:
Luqui Lagleyze, J. (1994), Sencilla historia de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina, Librerías Turísticas
Aliata,F. ( 2006) La ciudad regular, Quilmes, Argentina, Universidad Nacional de Quilmes

jueves, 10 de mayo de 2018

El verdadero fin de la guerra fría

La Guerra Fría terminó el 12 de agosto de 1989, casi tres meses antes de la caída del muro. Esa noche blanca de Moscú tocaron por primera vez en un estadio de la URSS (el mismo que albergará la final de la copa del mundo) una serie de bandas de Glam Metal. La cancha se venía abajo. No había lugar ni para orinar. Durante el recital se ve como los jóvenes se propasan con los militares rojos encargados de la seguridad hasta literalmente tocarles el culo. También los apoyan. Las tribunas están llenas de banderas yanquis. El evento era por la paz y contra las drogas. Todos los músicos estaban drogados hasta la coronilla. Desde la óptica de un comunista ortodoxo no se sabía bien el género de los músicos. (¿Nenas?). Era el fin de un sueño. Con el diario del lunes es más fácil. Pero era el fin


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domingo, 29 de abril de 2018

Ablación del clítoris legal seguro y gratuito


 ¨Tú me respondiste que te parecía seguro y suficientemente comprobado que Dios no puede recuperar a una virgen después de la caída (…) Por último me veo obligado a responder a lo que en esta controversia muchos objetan. Ellos dicen: Si Dios, como afirmas, es omnipotente en todo sentido, ¿podría acaso hacer que las cosas que ocurrieron no hayan ocurrido?¨
Pedro Damian. De Divina Omnipotentia

Estaba viendo un documental muy tonto donde un grupo de mujeres occidentales discutía con mujeres musulmanas cubiertas por el velo. La discusión era sobre los derechos de la mujer a trabajar a moverse libremente a elegir al marido a no perder el clítoris. Era un diálogo de sordos. Bizarro. Me hacía acordar a esas discusiones enfermas entre hombres en las cuales ambos intentan convencer al otro de que su propia mujer hace el amor mejor que la del prójimo. Por supuesto, de haber algo real en esa discusión ganaría el que entregase a su propia mujer para que el otro comprobase la veracidad de los argumentos. (Y no sea cándido, el sentido de apropiación en este caso no es machista, es pedagógico) Sería como si un hincha de Boca se dejara convencer por medio de silogismos de que River es más grande. Sin dudas, uno puede convertirse al Cristianismo una tarde de té con rosquillas conversando con señoras cristianas. Pero seamos realistas, la realidad es que esas cosas no pasan. O pasan de otro modo. 
     Se calcula que el 75 por ciento de las mujeres egipcias carecen de clítoris. Entre los ocho y los trece años son sometidas a la ablación o circuncisión del órgano. En el caso de las mujeres casadas esa cifra sube a más del 90 por ciento. Ninguna de ellas podrá jamás excitarse o gozar de un orgasmo.
Desde 2008 hay una ley en el país de los faraones que prohíbe este tipo de intervención. Sin embargo, las cifras continúan altísimas. Las más perjudicadas, por supuesto, son las mujeres pobres, que ya no pueden recurrir abiertamente a un médico que las pueda mutilar. Las prácticas van a continuar por más que una ley lo prohíba. Paradójicamente, desde la sanción de esta ley, las amputaciones clandestinas de clítoris se han extendido.  
La práctica es común en muchos países de África y es previa a la aparición del Islám. Sin embargo, quienes avalan estas prácticas, se justifican en pasajes del Corán y en los Hadices, que son los dichos y hechos del profeta. También hay que decir que quienes se oponen a ella suelen defenderse apelando a los mismos textos.
A primera vista uno podría decir que también  en la Biblia hay para justificar todo punto de vista. Y es cierto; leé el Antiguo Testamento y lo que dice sobre la mujer si tenés alguna duda. Pero las controversias en torno al Corán son inentendibles para nosotros. Principalmente por la naturaleza intrínseca del Corán. Si en el cristianismo dios se hizo hombre, en el Islam dios se hizo libro. Si la Biblia son muchos libros y contiene varios idiomas, el Corán es uno solo libro y está íntegramente en árabe. Si el dios judío eligió un pueblo, el dios del Islam eligió un idioma. Alá habló en una lengua y con una escritura y unos caracteres precisos, (y fue además el primer libro en ese idioma). Es por esto que la palabra de Alá es tomada literalmente. La liturgia del Islam es obligadamente en árabe del siglo VII, es la misma lengua de Mahoma. La palabra de Alá es inconmovible, irrevocable: la verdad absoluta.
No obstante lo cual, en el Corán no se habla de la ablación del clítoris. Sí se habla de ello en los Hadices. Pero los Hadices son un complemento del Corán. Este último es el libro más importante de los musulmanes, con diferencia.
En el cristianismo fue un tema medieval recurrente si dios puede cambiar el pasado. Los musulmanes tienen un problema distinto: si Alá puede cambiar un pasaje del Corán por otro. Y la respuesta es ¨sí¨. Está en un pasaje que le ha generado muchos dolores de cabeza a generaciones del Islam; la Sura 2, versículo 106:

No hay signo que suprimamos o hagamos olvidar sin traer en su lugar algo similar o mejor. ¿Acaso no sabes que Alá es poderoso sobre todas las cosas?

Este pequeño pasaje es problemático porque da lugar a la exégesis de todo el libro dando por tierra con la literalidad del texto. Incluso con los pasajes en que Alá se pone misógino, de los cuales hay muchos.
Si uno va a meterse en controversias sobre el tema de la ablación con un grupo de musulmanes es necesario discutir desde las herramientas que ellos mismos manejan. No tiene sentido hablar de derechos humanos cuando para muchos de ellos los derechos y la normativa en general emanan de la letra del Corán (la Sharia). Este diálogo fallido es el que está teniendo el Estado egipcio con la gran mayoría de su población que no acepta una ley que está por encima del Corán. Pero al menos es un diálogo entre egipcios. ¿Qué puede pensar un árabe musulmán y egipcio si usted le habla desde su estructura de pensamiento occidental? Si Dios o Alá pueden cambiar el pasado o lo que han dicho, nosotros al menos podemos cambiar el futuro. Y el versículo 106 de la Sura 2 también nos sirve para el futuro. 

Fuentes:
Albert Hourani. (2017) La historia de los árabes, Navarra, Ediciones maxi,.
Sobre el Islám: (Es muy facho, pero dice cosas que no vas a encontrar en otros lados).  https://www.youtube.com/watch?v=LYjOGXBfMtk




viernes, 30 de marzo de 2018

Malvinas y Democracia


¿Volvió la democracia a nuestro país por la derrota de Malvinas y la concientización de nuestro pueblo? Hoy, a 36 años de aquel conflicto, es muy difícil sostener semejante simplificación.
Hay que verlo a escala regional. Las democracias retornaron a los países sudamericanos a partir de su restauración en Ecuador en 1979 y en Perú un año después. La primera causa fue la política que llevaba adelante la administración Carter en EEUU, que relajó las pretensiones hemisféricas de imponer dictaduras desde la Casa Blanca. La causa más importante fue el posterior relajamiento de la guerra fría y, en 1989, con la caída del muro de Berlín, el fin del enfrentamiento este-oeste. No por nada la última dictadura del cono sur cae en Chile en 1990.
Como la expresión más acabada del cambio de política internacional de la administración Carter sería bueno recordar lo que pasó en Bolivia. Este país llevaba adelante un proceso democrático luego de la dictadura de Banzer, con la venia de EEUU. Ese proceso fue interrumpido en 1980 por un golpe que puso en el poder al general García Meza. Notablemente, ese golpe de estado fue digitado y apoyado por Argentina en contra de los intereses de los Estados Unidos, lo cual desató un conflicto diplomático de envergadura entre los dos países. Los yanquis tomaron nota de este atisbo de independencia de los militares argentinos, pero tal vez no se imaginaron que iban a ir más lejos.
La guerra de Malvinas fue un ejemplo planetario en dos sentidos. En primer lugar confirmó a Estados Unidos que las dictaduras tenían contraindicaciones, porque cualquier país periférico podía emprender un conflicto por iniciativa propia y a espaldas de la superpotencia hegemónica del hemisferio, con el agravante de poder caer en las manos del enemigo. En este sentido hay que recordar al canciller argentino Nicanor Costa Méndez entrevistándose con Fidel Castro, los intentos desesperados por aliarse estratégicamente con la URSS, los atisbos tercermundistas y el discurso final de Galtieri, donde denuncia al imperialismo yanqui de ¨traidor¨.
Sin embargo, hay detalles a tener en cuenta. Perú en esa guerra, es fama, nos ayudó. Pero eso no fue sólo por San Martín o porque se coparon. Un año antes de Malvinas, las dos primeras democracias recuperadas de América del Sur fueron a la guerra en lo que se conoce como conflicto de Paquisha. Tuvo 50 muertos. No pudieron matarse más porque intervino la OEA, presidida por los Estados Unidos. A los 8 días la guerra había concluido. Perú se quedó con una cantidad ingente de armas que no pudo usar. Esas armas fueron las que buscaban un destino y casi que lo encuentran en nuestras islas.
Más importante, la guerra de Malvinas contribuyó a constatar que la URSS, que ya tenía una guerra en Afganistán, no se iba a meter en el cono sur. En otras palabras, fue un signo de debilidad, porque Estados Unidos estaba apoyando  abiertamente a los Muyahidines con armas y logística desde Pakistán. [i]
Por supuesto, podemos encontrar otras causas de la recuperación de nuestras democracias. Por nombrar algunas: el fin de la esperanza de que el desarrollismo lo arreglaría todo y en su lugar una aspiración optimista en las urnas. ¨Con la democracia se cura, se come, se…¨. Ahí se dio toda una inversión, porque antes era prioridad lo económico y después venía lo político y ahora era primero lo político y después lo económico. Y otra de las causas, sin dudas, fue la derrota de las izquierdas (y la forma en que fueron derrotadas)  a nivel continental.
 Sin dudas, la guerra de Malvinas fue una guerra dentro de otra guerra (Tal vez una guerra dentro de otras dos guerras). Contribuyó a que la democracia retornara más rápido; entre dos o cinco años antes. Pero la conquista de la democracia viene por otro lado.

Más sobre Malvinas en este blog:






[i] No se debería omitir que un aliado estratégico de EEUU como Israel emprendió en plena guerra de Malvinas su ataque a el Líbano.

martes, 27 de febrero de 2018

Menéndez en septiembre de 1979


La bosta de Luciano Benjamín Menéndez acaba de morir. Corría el año 1979 cuando (aunque la historia oficial de todo signo político lo silencie) intentó un golpe de estado contra Videla.  Como dice mi amigo Henry, su ingenuidad se manifestó feroz en ese acto. Nadie se sumó a la asonada y en breve fue pasado a retiro por esa picardía.
Sus motivos eran varios, todos lamentables. En primer lugar, Videla tenía a su lado un hombre como Villareal, un secretario que le llenó la cabeza a Luciano: ¨usted va a ser el sucesor del presidente¨. Eso no pasó y en septiembre estaba claro que sería Viola el elegido. Luego, por canales similares le llenaron la cabeza de que se alzara contra el gobierno. El motivo real era que los videlistas y violistas necesitaban terminar con los halcones, esos militares que habían querido una guerra con Chile a toda costa y cuya expresión máxima era el mismo Menéndez. En segundo lugar, esa semana previa al intento de golpe, Menéndez estaba indignado por la presencia en la Argentina de la Comisión Internacional de Derechos Humanos (que, hay que decirlo, a Chile no entró). En tercer lugar, el interés de Menéndez, en línea con Massera y los otros halcones, era dar un giro en la economía saliendo del neoliberalismo que llevaba adelante el gobierno. (Finalmente ese giro se dio con Viola hasta que Galtieri volvió al neoliberalismo ortodoxo). En cuarto término, hay que aclarar que los halcones estaban muy en contra de la pequeñísima apertura al diálogo político que estaba llevando adelante Videla (y que continuó Viola por un tiempito y que apuraba por sus sucios intereses Massera desde antes) En quinto lugar, la relajación ante figuras vinculadas a la guerrilla, como Jacobo Timerman, que fue dejado salir del país en esos días. Por último, el tremebundo atentado a Gustavo Walter Klein, del equipo económico de Martínez de Hoz, que parecía demostrar que la contraofensiva de montoneros tenía cierto éxito. (En realidad hoy sabemos que ese atentado como otros fue diagramado por Massera junto a los montos).  En fin, trato de ponerme en la mente de Menéndez y en sus intenciones ese septiembre de 1979.
En el país el golpe se silenció. Pero, ¿qué decir de los montoneros en el exilio, los montoneros de a pié, que sí se enteraron por todos los medios extranjeros de lo que pasó ese septiembre? ¿Era lógico pensar en una contraofensiva para 1980 con el ejército y la armada dividida ante el gobierno, las facilidades que daban ciertas aperturas, las presiones internacionales, el agotamiento del modelo económico de Martínez de Hoz? Obvio que sí. Pero eso es así sólo si uno cree que lo que dicen los diarios es palabra de dios. Incluso hay quienes llegaron a pensar que con la caída de Menéndez, que hizo menos ruido que una pluma, ya no habría guerra con Chile ni con nadie. Cuanta ingenuidad. Cuando llegó la guerra de Malvinas,  los montoneros, muy argentinos, colaboraron con la armada en el Operativo Algeciras, una operación contra buques ingleses en Gibraltar. Luciano Benjamín Menéndez no participó en esa guerra.




lunes, 8 de enero de 2018

Una treta para los campos de concentración en Estados Unidos

¨El proceso de reestructuración sera probablemente largo si no tenemos un evento catalizador como un nuevo Pearl Harbor¨
Informe  del Proyecto para el nuevo siglo americano. Reconstruir las defensas americanas. Año 2000.  (Rebuilding America´s defenses. Strategy, Forces, and Resourses for a New Century. 2000)
               
En las democracias plenas los gobiernos se ven empujados a manipular a la opinión pública para actuar según sus intereses.  En el caso de Estados Unidos los ejemplos abundan, aunque se comentan en voz baja: la explosión del Maine o el incidente del golfo de Tonkin son ejemplos. Tal vez el más transitado de los ejemplos sea el bombardeo de Pearl Harbor, que tiene una particularidad que hace pensar en las Torres gemelas: se sabía lo que estaba por hacer el enemigo y se dejó que hiciera para tener una buena excusa, para lograr silenciar las voces disconformes ante nuevas metas que se fijó el gobierno.
Pearl Harbor  lanzó a la potencia del norte en la segunda guerra. De un momento para el otro los japoneses pasaron a ser los archienemigos de los norteamericanos. Aunque la guerra primero se llevó (un tanto inexplicablemente) contra los alemanes e italianos, el cuco era el pueblo nipón.
Fue entonces cuando se pensó en llevar a los hijos del sol naciente a campos de concentración. El 19 de febrero de 1942 el presidente Franklin Roosevelt firmó la orden 9066 que habilitaba a internar a los japoneses étnicos, independientemente de que seas nietos de norteamericanos o sean recién bajados del barco. El tristemente famoso jefe de FBI, Edgar Hoover fue uno de los que se opuso. Sabía por sus infinitos contactos que no eran peligrosos esos nipones residentes en la costa oeste. La orden salió igual. A pesar de todo, la opinión pública no estaba convencida. Algo había que hacer.
Cuatro días después, el 23 de febrero, un submarino japonés, de nombre I-17, torpedeó las costas de Santa Bárbara, en el área de  Los Ángeles. No hubo víctimas y los daños fueron de poca estima, pero tuvo un efecto esperado: los residentes de la costa oeste empezaron a ver con buenos ojos redondos la internación de la populosa comunidad japonesa. Pero la noticia tampoco hizo el ruido necesario. La opinión pública no entró en histeria colectiva contra los orientales.
Un día después, concretamente el 24 de febrero, ocurrió un hecho que aún no se explica. Se lo conoce pomposamente como La batalla de Los Ángeles. Súbitamente las baterías antiaéreas entraron en acción. El cielo de la ciudad se llenó repentinamente de sonido furioso y ruido infernal. Se cortó la luz de toda el área metropolitana  por los ataques aéreos. ¡Pero no había ningún avión enemigo!, como hoy sabemos. Tampoco se sabe quién dio la orden ni por qué. Millones de personas en la gran ciudad escucharon las armas (propias)  y se metieron debajo de la mesa. Se arrojó la cifra de cinco muertos civiles, aunque nunca se dio nombres. Y ya nadie dudó, a los japoneses había que encerrarlos.
Ciento veinte mil (120.000) japoneses étnicos fueron guardados en una decena de campos de concentración, de los cuales el de Manzanar fue el más famoso. Entre dos y cuatro años estuvieron adentro. No eran campos de exterminio como los nazis. Tenían ciertas comodidades  y hasta visitas exóticas (algún que otro alemán e italiano fue a parar a estos campos). En lo económico, lo perdieron todo. Luego de la guerra tuvieron una indemnización de 20 mil dólares que no cubrieron las perdidas ni el daño moral y mucho menos el espiritual. Hoy hay japoneses en el ejército de los Estados Unidos.
La irónica Batalla de Los Ángeles pudo haber sido un error humano, una consecuencia de la histeria o la reacción de un gonca. Pero a mí me parece que fue una inteligente estrategia para cerrar bocas y orientar a la opinión pública. Una más.

FUENTES:
Informe  del Proyecto para el nuevo siglo americano, entero:
La Batalla de Los Ángeles:
Orden de Roosevelt:
Manzanar, hoy un parque memorial:


martes, 26 de diciembre de 2017

Un Che de derecha

Estuve buscando información sobre el guerrillero Gustavo Marcelo Grillo. No fue fácil. Encontré poco. No sé si vive, no sé si hay alguien que pueda hablar de él. Pero puedo decir que he reconstruido una historia fascinante,  desconocida.
¿Cómo llegué a interesarme por Grillo? Estaba estudiando el tema de la crisis de los rehenes en Irán, un episodio de la guerra fría de 1979-1980, donde los iraníes de la revolución islámica secuestraron a 66 yanquis. Me interesaba cómo fueron las negociaciones para la liberación de los rehenes, a partir de la información abierta por Wikileaks.
Hay cosas que los libros y la Wikipedia nunca te van a dar: memoria. Recordé otro episodio de ese conflicto entre las superpotencias: la guerra de Angola, donde también hubo rehenes y también hubo negociaciones, que se extendieron antes y después de las negociaciones con Irán, desde 1976 hasta 1982.
En Angola la guerrilla primero fue de izquierda. Una vez en el poder la izquierda, pasó a ser de derecha. Esta guerrilla de derecha, bancada por Estados Unidos y Sudáfrica, estaba compuesta por mercenarios del primer mundo, blancos, llegados preferentemente de Gran Bretaña y Norteamérica, muchos de ellos ex ladrones de gallinas. Estos tipos peleaban contra un ejército de angoleños y cubanos que calzaban armas soviéticas.
Gustavo Marcelo Grillo nació en Buenos Aires. No sé a qué edad arribó a Estado Unidos, pero debió de ser temprano en su vida porque a los 18 años ya tenía esa nacionalidad. Estuvo en Vietnam y fue participe en la reconquista de la ciudad de Hué, donde vio las consecuencias de una de las matanzas más grandes de la historia, perpetrada por los comunistas al tomar la ciudad. La experiencia seguramente lo marcó.  En 1973 los yanquis se fueron de Vietnam. Por la derrota y el síndrome hasta mucho tiempo después no mandaron una fuerza regular a ningún país. Si alguien soñaba con ir a meter bala en la selva (un idealismo un tanto obtuso e ingenuo), debía encontrar la forma de entrar como mercenario. Gustavo, vuelto a su país de adopción cayó preso por robar a mano armada. Quizás entendió que la selva era como la libertad misma y buscó la forma de cumplir su sueño.
Ya en Angola se movió bajo las órdenes del Coronel Callan, un chipriota nacionalizado británico que matando negros llegó a la celebridad. Hoy hacía volar una gasolinera, mañana ametrallaba una aldea, pasado se enfrentaba al ejército de Angola, y así la vida cobraba sentido. Seguramente, como el resto de sus subordinados, Grillo estaba orgulloso de su Coronel, a quien sus enemigos envidiaban en cuanto a arrojo y valentía. Si recordaba el español  le habrá servido de intérprete y traductor, porque el portugués es el idioma franco de ese país.
Pero toda fiesta tiene su fin. Fue atrapado y sometido al llamado Juicio de Luanda junto con una docena de compañeros. Callan y otros tres (dos británicos y un yanqui), fueron ejecutados, luego de un pedido de piedad por parte de las potencias. Gustavo se salvó. Le encajaron 30 años de prisión, que en una cárcel Angoleña es lo mismo que morir.
Una larga búsqueda me llevó a una base de datos que dice: 

Grillo refused to talk about his severe criticism of the United States during the trial where he called U.S. society "a monster," a society of power seekers, status seekers, waste makers where the weak get weaker and the strong get stronger.
At the time, reporters at the trial interpreted the remarks as an attempt to avoid execution.

(Grillo se negó a hablar sobre sus severas críticas a Estados Unidos. Durante el juicio donde calificó a la sociedad estadounidense como "un monstruo", una sociedad de buscadores de poder, buscadores de estatus, generadores de desechos donde los débiles se debilitan y los fuertes se fortalecen.
En ese momento, los periodistas en el juicio interpretaron los comentarios como un intento de evitar la ejecución.)

 En 1982 triunfó la diplomacia. Los prisioneros y los cadáveres  fueron canjeados por cadáveres y presos cubanos y soviéticos, y Grillo volvió a Norteamérica. (En estas negociaciones participaron seis países y argentina no estuvo entre ellos)
Ahora bien, para entender algo más sobre Gustavo tuve que buscar nuevamente en Wikileaks. Encontré un documento firmado por Henry Kissinger. Como muchos de estos documentos está mal redactado y se presta a confusión porque los implicados sobreentienden muchas cosas. (He pasado el documento a alguien que domina el inglés a la perfección y me lo confirmó). Pero parece clara una cosa: Grillo, como vimos, defendió su nacionalidad argentina en el juicio para evitar el fusilamiento, y los Estados Unidos prefirieron no incluir a nuestro país en las negociaciones. (Una cosa no es consecuencia de la otra, pero se tocan). Parece un trabalenguas. ¿Grillo habría terminado con una sola nacionalidad, la argentina? Dice:
(…)SINCE IT APPEARS GRILLO WISHES TO CONCEAL HIS AMERICAN NATION- ALITY FROM MPLA, WE FEEL IT WOULD BE PREFERABLE FOR ICRC REP NOT REPEAT NOT TO INQUIRE SPECIFICALLY RE GRILLO, ALTHOUGH HE MAY NEVERTHELESS BE ABLE TO LEARN HOW GROUP IN GENERALINCLUDING GRILLO, IS BEING TREATED. KISSINGER LIMITED USO OFICIAL
(…)PUESTO QUE APARECE QUE GRILLO DESEA CONCEALAR SU NACIONALIDAD AMERICANA DEL MPLA, SENTIMOS QUE SERÍA PREFERIBLE PARA EL REPÚN DEL CICR NO REPETIRÁ NO CONSULTAR ESPECÍFICAMENTE RE GRILLO, AUNQUE NO PUEDE ENCONTRAR SIEMPRE PARA APRENDER CÓMO SE ESTÁ TRATANDO GRUPO EN GENERAL ENCONTRANDO A GRILLO, KISSINGER LIMITED USO OFICIAL

Gustavo Marcelo Grillo evitó la muerte, pero aún no sabemos si murió o aún vive. Si vive, tampoco sabemos dónde. Si alguno sabe de él, que debe andar por los 67 años, sería interesante hacerle un reportaje.

Fuentes:
The New York Times, 18 de noviembre de 1982:
Otros link internos sobre personas olvidadas e investigaciones afines:
El amor de una sinvergüenza



Coronel Callan

lunes, 25 de diciembre de 2017

Navidad en el 13

Lo peor que trae la navidad es tener que ver la tele en familia. Para colmo canal 13, el noticiero del mediodía.
                (Pasan una buena: un policía le regala un juguete a una niña de la calle justo frente a la iglesia de Flores)
Yo—Tío, ¿no te parece raro que se esté haciendo toda una campaña mediática para ennoblecer la caridad y la limosna cuando nos quitan los derechos adquiridos? ¿No te parece raro que pasen una noticia que dignifica a la policía criticada por reprimir en el congreso?
Tío—Es que la noticia hay que darla.
Yo—Esta es mentira, es un invento, es sólo una foto, sin testigos, sin nombres propios, sin respaldo. Recuerdo que la última vez que nos juntamos en marzo había una foto de un chico en recuperación del cáncer, peladito por los rayos, al que sus compañeros del colegio lo fueron a buscar para que vuelva al aula porque él tenía vergüenza por su pelada. Eso era en Córdoba, donde no había paro docente. También era una fotito, sin nombres propios y sin testigos. Son noticias falsas.
Tío—Para vos todo es falso.
Yo—Hagamos la prueba. Vamos al sitio del noticiero de canal 13 y vas a ver que las noticias con fotito no están, se las lleva el viento.
(Entramos al sitio. Por supuesto la noticia, que consumió 5 minutos en directo, no está. Pero hay otras. Como apareadas aparecen dos: ¨Volaron piedras. botellas y piñas, incidente frente al escenario en la marcha de la CGT¨. Y como si fuesen cosas del mismo día, al lado: ¨Cayeron piedras enormes, así fue la sorpresiva lluvia con granizo que cayó en La Plata¨. Luego en el informe se habla de los daños enormes que hacen las piedras y de los costos materiales.)
Yo—Viste, ¿te parece normal? Y todo esto está contaminado por noticias que hablan de adelantos científicos médicos. Siempre que hay crisis se distrae a la gente con nuevas esperanzas en los hospitales. ¿Y no te parecen raras tantas noticias sobre las bondades del tiempo libre en un contexto en el cual muchos quedan desocupados? ¿Y no te parece raro tanto discurso ecológico y sustentable cuando se cierran las fábricas? ¿Y no te parece raro que la felicidad sea algo previo a los logros, que la felicidad sea un mérito que emana de adentro? ¿Y no te parece raro que la caridad, el reclamo de perdón a los propios errores y la confesión (llamale sinceramiento), que antes estaban en la iglesia ahora sean patrimonio de un gobierno?  Bueno, todo esto se baja en noticias falsas, aunque verosímiles. Algunas veces son elegantes, sutilezas plausibles. A veces son burdas canalladas. Hay que llegar a todos los nichos ¿No te parece extraño que a las 12 de la noche tuvimos que brindar con un institucional donde los médicos y bomberos que no paran de laburar dicen estar contentos de velar por tu seguridad? ¿No te parece rara la insistencia que puso el grupo Clarín en vincular los cohetes con las piedras y la sutileza de que no quieren ver más perros perdidos? No son casualidades. La gente escucha con un oído y es domesticada por el otro.
Tío—Ves fantasmas en todos lados. El odio te ciega.
Yo—Yo no los odio. Los admiro. Ojalá nosotros tuviéramos esos recursos y gente más inteligente que los mediocres de 678, que para mentir tenían que citar autores. Daban asco.
Tío—Feliz navidad. Que reine la paz.
Yo--  Feliz navidad.

Enlace interno relacionado: Cómo viajar al futuro leyendo los diarios viejos:


domingo, 24 de diciembre de 2017

Sinfonía para Ana

Ayer me metí en el renovado cine Cosmos para ver un estreno argentino, Sinfonía para Ana. Se vendía como una historia de los setenta en las aulas. Eso me hizo recordar a La noche de los lápices, una horrible película que suelen darle a los estudiantes  para que aprendan lo que pasó en aquellos años con… ellos. Tal vez, pensé, esta película es diferente.
Sinfonía…  es de esas películas que uno celebraría más si fuese turco o coreano. ¿Será por eso que fue premiada en el Festival de la Crítica de Moscú? Es que ciertas inexactitudes, ciertas cosas que uno conoce de esa época de nuestro país conspiran para relajarse totalmente. Por supuesto, eso mismo la torna más interesante.
                Aunque busca el llanto del espectador, los que lloran son los protagonistas. La última media hora lagrimean hasta los extras, amparados en una música que es como una patada en los huevos con botines  ¿Hay algo de Favio en esas exageraciones o hay algo de grasa? Tal vez de ambas cosas.
Sin embargo la cinta funciona. No es para tirar petardos, pero funciona; a gas. Un acierto  es mostrar que izquierda y montoneros se cerraban, se desconfiaban, se recelaban.   Esa endogamia está muy bien tratada en lo sexual. Otro acierto es que Idealismo, ingenuidad y juventud van de la mano, y que no es lo mismo ser valiente que ser temerario. El argumento tiene sus logros. En la protagonista hay un mensaje muy interesante: crecer es aprender a mentir. No se dice, pero se entiende. Hay más. Estéticamente es correcta. Las actuaciones están sorprendentemente bien. Pero…
Es verdad que la película tiene guiños que hablan de la violencia de montoneros y hasta críticas a Perón, pero solamente para los enfermitos como yo que están muy interesados en el tema. Para un coreano o un ruso sólo queda lo que se dice explícitamente: Perón era bueno. Luego Perón muere y todo se desconcha. Quizás también para muchos argentinos. (Por los comentarios que escuché en la sala llegué a la conclusión de que la cinta debería terminar con el cartel Basada en una historia real.)
También hay que decir que Sinfonía… piensa ciertos pasajes ya pensando en los premios por venir y en los espectadores extranjeros. Yo estoy seguro que esa imagen en que se ve a la protagonista entre dos afiches que condenan a Pinochet obedece a un solo fin. Por si usted, querido lector, no lo sabe, la palabra ¨desaparecido¨ está asociada mundialmente a Chile, no a nosotros, gracias a una exitosa película de Costa Gavras intitulada Missing, de 1982. De hecho es muy fácil para un gringo de cultura media confundir el bombardeo de Plaza de mayo del 55 con el del Palacio de la Moneda del 73. Y como afuera Evita es más popular que Perón la tenían que meter de algún modo. En otro orden de cosas, se subraya al padre Mujica y se omite la vuelta olímpica del 55 con la quema de iglesias. A la pregunta que el profesor de la película hace ¨¿qué es la historia?¨ se puede contestar, ¨Es nuestra historia¨. El film es claramente tendencioso. Y eso no tiene nada de malo, siempre que uno esté atento. 
Como indica Federico Lorenz en un muy lindo librito llamado Combates por la memoria, cuando se fueron los milicos el tema de La Noche de los Lápices cerró como anillo al dedo para denunciar la barbarie. Entre ellos no habría habido metebombas (la memoria de la sociedad aún estaba fresca).  Se hizo aquella película estéticamente pobre y se la bajó al aula como un catecismo.
Yo propongo que se de en las aulas Sinfonía para Ana. Por empezar es infinitamente mejor película y más compleja. Además transmite bien la sensación de una sociedad y una época donde te puede pasar algo por respirar. Y, lo mejor, es que muchas de las apreciaciones explícitas del film provienen de una imberbe. 


jueves, 30 de noviembre de 2017

Caminando por la segunda corona (Entre dos prácticas políticas)

Lo que sigue es un apunte que me hice antes de hablar en una Jornada de Geografía. Tanto mi ponencia como la jornada tenían un título pretencioso que cambié por pudor en el primer caso y omití en el segundo por.... A cada párrafo correspondía una diapositiva, razón por la cual la estructura del texto podrá parecer un tanto rara o inconexa. El tono coloquial suena un poco artificial, telegráfico; pido disculpas. Y a los que estuvieron les ruego que se ahorren el trabajo de leer esto porque yo creo que salió mejor en directo que en el papel. 
…………………………
Cuando  me mudé al municipio de Malvinas Argentinas, en la segunda corona del conurbano, creí que había ascendido socialmente. Había alquilado un departamento en capital durante años y ahora tenía algo mío. Paradójicamente, aunque yo sentía estar  mejor, las estadísticas me ubicaban debajo de mi anterior situación. La calle de tierra, la falta de servicios,  me sindicaban como pobre.
Cambios hormonales se produjeron en mí. Siendo muy gorila (antiperonista) en Capital,  en breve tiempo empecé a frecuentar la unidad básica de mi nuevo barrio. Como decía Ortega es ¨uno y las circunstancias¨.  Hay una lógica geográfica en el voto y en las prácticas políticas, y yo no escapé a esa lógica.
La segunda corona del conurbano es parte de la periferia del área metropolitana de Buenos Aires. A su vez, esta corona se puede dividir en dos partes; un área central, que corresponde a las inmediaciones de la estación de tren, área urbana consolidada, con servicios y calles asfaltadas, muy semejante al término medio de la Capital Federal.  Y por otro lado un área periférica, en general las zonas intersticiales a los ejes ferroviarios, donde la urbanidad no está consolidada, las calles son de tierra y faltan los servicios. Diremos en adelante que se trata de  la periferia de la periferia.
A la primera de estas zonas, la de urbanidad consolidada, corresponde un tipo de práctica política: la republicana. La misma atiende a instituciones, al individualismo, al voto y tiene un cariz abstracto. En la segunda de estas zonas, la periferia de la periferia, impera como práctica política el clientelismo, entendiendo como tal un modo de hacer política informal, de contraprestación, de cercanía física, de confianza mutua, de tipo más  concreto.
Al poco de mudarme tuve necesidad de ir al médico y el primer hospital no estaba cerca. La Martona, como cariñosamente llamamos a la manzanera que repartía la leche, me contactó con el Ruben, el puntero barrial. Él me dio un turno. No tuve que viajar y, mejor aún, el turno era dos días después. Así entendí que su servicio implicaba un atajo espacio-temporal.  El puntero es un eslabón necesario de la estructura informal. Si no hubiera informalidad en todos los ámbitos no habría puntero. Como retribución, subí al colectivo cuando me lo pidió para ir a al centro, una verdadera jornada de turismo.
Los punteros están fijados al territorio y ese territorio tiene un límite preciso. Con el tiempo fui precisando los límites del Ruben. Una jornada histórica cristalizó los límites punteriles. Fue el 29 de diciembre de 2001. Un día de desmovilización popular que intentaba retener a los vecinos en el barrio, ya durante el gobierno del Adolfo. Ruben nos dijo que los del barrio vecino iban a venir a saquear nuestras casas. Hicimos barricadas en las esquinas. Todos los punteros dijeron lo mismo en sus respectivos territorios, y desde un helicóptero se podría haber mapeado con precisión el área de dominio de cada puntero. (Es interesante notar que nosotros nos defendíamos de vecinos de dos o tres cuadras más allá, que conocíamos, pero de los cuales no teníamos las certezas que sí teníamos de los que estaban en nuestro territorio, porque esa certeza y esa confianza se fabrica en una relación que se articula mediante el  puntero.) Esa jornada histórica, donde murió gente en la segunda corona, no guarda registro fotográfico disponible. Humo, barricada, piedras: todo se lo llevó el viento. Pero está inscripto (de manera un tanto distorsionada) en la memoria de los vecinos. Claramente, no se difunde de la misma manera lo que pasa en capital  que lo que pasa en la periferia de la periferia, aunque eso le haya afectado la vida a 3 o 4 millones de argentinos. La geografía en el aula debe aportar a esas discriminaciones del espacio. 
Sin embargo, el lugar donde yo me había  mudado y que empezaba a hacerlo mío, es un caso singular. Tenía todas las características de la periferia de la periferia, sin embargo contaba con una estación ferroviaria urbana, la estación de Pablo Nogués, junto a la cual, había calles de tierra y una ruta nacional asfaltada, la 197. La zona no había prosperado porque se encontraba a la sombra de un polvorín, o sea, donde el ejército guarda la pólvora. Un asentamiento militar trae servicios complementarios en sus inmediaciones. Principalmente prostíbulos y cantinas de mala fama.  El perímetro del polvorín estaba plagado de este tipo de locales. Cuando se creó el municipio, en 1994, se decidió dotarlo de un centro administrativo en los terrenos del polvorín. Compraron el predio y se emplazó en su centro la municipalidad y el Concejo deliberante. Sobre el eje de la 197, a dos cuadras del ahora el ex polvorín,  prontamente se levantó un complejo de salud que incluyó tres hospitales, incluido uno para niños. Como la gente nace y muere en los hospitales la zona se pobló de servicios y negocios complementarios como pañaleras, casas fúnebres, florerías con coronas, y hasta un pequeño zoológico. Los hospitales no cierran y muchos negocios empezaron a permanecer abiertos las 24 horas. El progreso material fue aceleradísimo. En sólo 10 años se asfaltaron todas las calles en un radio de 20 cuadras de la municipalidad y se dotó al área de agua corriente, cloaca y gas. Como corolario se asentaron a vivir muchos profesionales, de la administración y de la medicina, provocando una sustitución progresiva de la población original.
Este cambio fue tan veloz que no permitió el desmonte pleno de las estructuras previas, lo cual se revela en el paisaje urbano. El prostíbulo se encuentra casi junto al hospital de niños y se pueden ver las cantinas llenas de humo de cigarrillo junto a doctores que consumen su almuerzo. Por supuesto, el aparato político que propicia las prácticas políticas clientelares, aunque disminuido, continúa en la zona, conviviendo con las prácticas republicanas ahora en ascenso.  Esto se materializa elocuentemente en el palimpsesto urbano. Las casas precarias hoy están junto a edificaciones más elegantes, pero son esas casas precarias las que señalan el ámbito de acción del clientelismo. Son los que aún van al gallego que les fía, son los que suben a un colectivo para ir a una manifestación, los que se pelean por una pared bien ubicada para pintarla con su candidato (que muchas veces es el mismo), son los que procuran buscar atajos, aunque el hospital ahora esté más cerca,  porque aún hay cosas que están lejos…
Uno se olvida rápido de las calles de tierra cuando llega el asfalto. Y sin querer queriendo me empezaron a salir nuevamente pelos de gorila. Pero en mi vida obró un milagro: me recibí. Y los colegios que siempre están disponibles son los de la periferia de la periferia, esos que pagan por ruralidad.
Trabajar en los colegios de la periferia de la periferia me reveló ciertos aspectos, en especial  la reclusión de amplios sectores de la población más vulnerable. Si la segregación espacial es un proceso que viene desde hace más de dos décadas también es cierto que esa segregación se la ha visto casi exclusivamente como segregación de tipo residencial. El problema hoy es que la gente no está saliendo a otras zonas ni siquiera por casualidad. Este es un proceso que se está acentuando principalmente por cuatro factores. En primer lugar la descentralización administrativa que acerca la burocracia a los vecinos. En segundo lugar el acondicionamiento de las plazas barriales, donde se celebran eventos musicales, artísticos, deportivos o quermeses los fines de semana, como para que los lugareños no viajen. En tercer lugar la desactivación del aparato político; ya no hay más salidas a capital para ver un acto político. Y en cuarto lugar el desempleo generalizado que mantiene en el barrio a aquellos que antes salían a trabajar. Cuando voy a esos colegios apartados cada vez veo más pibes en la esquinas, más vecinas que se juntan a tomar mate. Puede parecer un panorama copado, pero estas son manifestaciones de gente que no tiene nada que hacer y que está anclada a su barrio. (Mariano, un alumno, conoce Morón porque le queda de paso para ir a visitar a su papá, que está en Ezeiza, preso.)
Entre las nuevas teorías evolutivas hay una que dice que desarrollamos el cerebro gracias al bipedismo. Pararnos sobre dos piernas nos llevó a nuevos ecosistemas, a nuevos paisajes, nos obligó a adaptar el cerebro a nuevas exigencias. Caminando salimos de África y caminando llegamos a los confines del mundo. De alguna manera caminando nos hicimos geógrafos . Somos los únicos primates que viajamos. Los gorilas no viajan. Los gorilas se mueven en un radio de 10 kilómetros por diez kilómetros en la selva y no van más allá. Tienen una zona de confort intelectual, al igual que los vecinos de los barrios postergados.
Estamos en una situación complicada porque no se puede concebir un sistema a largo plazo en el cual los vecinos no salen de su barrio y los gorilas no salen de su selva. Estamos parados sobre una bomba de tiempo.

Como docentes de la segunda corona tenemos la fortuna de transitar entre esos dos mundos, el del clientelismo y el del republicanismo. Si un docente vive en uno de esos ámbitos difícilmente no trabaje en el otro. Somos privilegiados. Y no hubiese conocido los lugares más ¨alejados¨ de Tortuguitas y a Mariano de no mediar mi profesión. Porque yo también tengo mi zona de confort.  No obstante lo cual, voy a esos colegios, que muchas veces no tienen servicios o los tiene de forma deficiente. Y llego caminando, como corresponde. 
Obra realizada en barro. Exhibida en el Malba, a 36 kilómetros de Pablo Nogues.