miércoles, 9 de septiembre de 2015

Quería irse en silencio



Lo primero que me llamó la atención es que se fue. No sabía que la historiadora Patricia Pasquali, de quien he leído su útil biografía de Lavalle, era parte del pasado. Andaba queriendo saber en qué andaba y terminé enterándome de cosas que no sé, que nadie sabe…

            Según Wikipedia, vivió 47 años. Pero los datos de este sitio no son muy de fiar. Según La Nación, 51. El diario de los Mitre agrega que se recibió en el Instituto Nacional Superior del Profesorado de  Rosario. Como está muy identificada con esa ciudad, donde ejerció como docente durante mucho tiempo, me fijé en La Capital. Me sorprendí al leer que vivió 47 años. Caramba, me dije, esta mujer sí que oculta bien su edad, incluso después de dejar de cumplir. Mi curiosidad se potenció al encontrar que, según este último diario, se recibió de profesora en el Instituto Nacional Superior del Profesorado… de Buenos Aires.

            La exitosa historiadora no murió un día cualquiera, se fue el 13 de septiembre de 2008. Por extraño que parezca, ese día la iban a condecorar con bombos y platillos en la sede masónica de Buenos Aires. Según reza La Nación, no era parte de esa sociedad. Por el contrario,  La Capital da a entender que sí, y parece que era un miembro importante.     

            Patricia Pascuali, a quien voy a recordar, falleció tres o cuatro días antes que la noticia llegase a los diarios (tres días para el diario porteño y uno más para La capital). Evidentemente quería pasar inadvertida; quería irse en silencio, como llegó. Lo logró. ¡Vaya si lo logró! Los bombos y los platillos siguen esperando.





sábado, 5 de septiembre de 2015

El Estado de las obras de Salamone

Para salir de la  crisis de los años 30, el presidente Justo y el gobernador bonaerense Fresco apuraron la industria de la construcción y estimularon una multiplicación inédita de salas de conciertos, recintos deportivos, antros burocráticos, represas, rutas y muchos etcéteras. El Estado convocó a ingenieros y arquitectos prestigiosos para tarea tan faraónica, brindando todo su apoyo.

Francisco Salamone fue el gran arquitecto de la pampa. Cayó de Italia como venido del cielo, para elevar con su ingenio obras maestras en nuestras llanuras huérfanas de bellezas edilicias. No fue el único, pero fue, con diferencia, el mejor. Se especializó en la construcción de edificios municipales, mataderos y cementerios, que  hoy conmueven por su viveza, y que en su momento despertaron más odios que corazones. Trascienden casi como naturalmente en ámbitos en donde no tienen competencia estética. (Si Salamone, en lugar de haber cultivado el Art-déco hubiera preferido el barroco, probablemente sus obras tampoco hubieran sido ignoradas, e incluso hubieran cosechado aplausos, aunque tal vez el tiempo las habría hecho envejecer más rápido y el olvido las  abrigaría con mayor premura.)

Sin dudas, sus cementerios son bárbaros, regrosos. Cuando nuestra ignorancia se topa con la necrópolis de Saldungaray (foto), luego de un largo viaje lleno de vacas, horizontes que son horizontales hasta la bajeza y ciudades fantasmales como la citada, de cómico nombre, no podemos menos que asustarnos ante la bocha de Cristo, anclada en el centro de una cruz latina, esculpida por un Picasso.

Y mucho duele el mal estado de conservación en el que se encuentra gran parte de la obra de este gran arquitecto, abandonada por el mismo Estado que hizo posible su realización.

Fransico Salamone murió en 1959. Fue enterrado en la Recoleta. En los años 90 lo trasladaron. Hoy descansa en un cementerio de la provincia de Buenos Aires, privado. 

Documental:  Las minas del rey Salamon. Dirigido por Andrés Tórtola
 https://www.youtube.com/watch?v=6UQJOz1cg9A

 

martes, 1 de septiembre de 2015

El eco de Bach en Huxley



           
Cuando leí Un mundo feliz de Aldous Huxley quedé enamorado de la obra hasta el embarazo. Llegué a parir muchas interpretaciones y quedé fascinado con el argumento. Incluso alumbré una rabiosa envidia, con baba y todo. Sin embargo, no me impresionó su técnica de escritura contrapuntística. Ya había leído obras posteriores, maravillas como La ciudad y los perros del peruano vigilante y torpezas sobrevaloradas como La colmena del Nobel español, que también practican el contrapunto, esa técnica que evoca al tenis. Yo aún desconocía que Huxley era el inventor de todo esto;  que él mismo había escrito una obra cuyo título era precisamente Contrapunto; que en su senectud había publicado una novela (La isla) que oficiaba de contrapunto de Un mundo feliz;   que era admirador de Bach y que en eso nos parecíamos como hermanos gemelos.

            Bach fue el gran maestro del contrapunto, que consiste básicamente en la repetición de un cacho de música como si fuese un eco, pero con otras notas que actúan como opuestas. (Mejor escuche El clave bien temperado  y evítese este tipo de explicaciones malsanas.) Huxley introduce eso en la literatura. No es el primero, pero parece que es el primero que lo hace explícitamente, deliberadamente. No creo que sus obras sean mejores por esta innovación: Un mundo feliz es genial independientemente de este artificio.

Pero hoy caí en la cuenta: hay un destino en el empleo de esa técnica.  Bach perteneció a una familia de músicos excelentes. Sus bisabuelos ya eran músicos y sus hijos fueron grandes compositores. Dentro de la familia de Huxley hay varios escritores y muchos biólogos, incluso un premio Nobel, Andrew Huxley. (Nuestro amigo Aldous no fue biólogo, pero escribió mucho sobre el tema, lo cual es más que evidente en su gran obra, donde se muestra casi como un filósofo de esa ciencia.) Bach quedó ciego, y afirman que recuperó la vista momentos antes de morir. Huxley quedó ciego de muy joven y recuperó la vista, aunque no del todo. Bach, que siempre fue cristiano ferviente, se volvió fanático de las misas cuando envejeció. Huxley, que era un racionalista, se tornó un místico fanático cuando se aproximaba el momento de transformarse en un cadáver. Finalmente, Bach no se puede entender sin el contrapunto musical. Huxley sí se puede entender sin el contrapunto literario, pero no sin Bach, no sin ese eco de su propio pasado.

             

sábado, 29 de agosto de 2015

Sobre un cuento de Angélica Gorodischer

¨Supongo que los muertos habrán ido desapareciendo¨
(A.  Gorodischer)



Durante los tiempos de la última dictadura se dieron una serie de manifestaciones artísticas que intentaron burlar la censura. La paz de los cementerios era tal que muchas veces estas obras se filtraban en la exigua oferta cultural, en silencio, sin ser advertidas por los censores, muchas veces tan ignorantes que hasta las llegaron a aplaudir. Ahí tenemos a Charly García o a las películas de Adolfo Aristarain, como La parte del león o Tiempo de revancha, que los militares recomendaron por los diarios, tal vez porque sólo estaban capacitados para advertir y alabar la violencia de estos films.

La lucha de la familia González por un mundo mejor no es un cuento más. Acaso no sea un cuento genial, acaso no sea un cuento malo. Es un cuento inteligente. Su grandeza está en el contexto y en el cálculo. Fue publicado en plena dictadura, en 1978, junto con otros muchos cuentos de la gran escritora. En 1981, aún durante el gobierno de Videla, el Centro editor de América Latina lanzó una Antología del cuento fantástico, donde se incluía la obra que nos ocupa. Era esta una colección muy económica, de bolsillo, que se vendía como el pan, con prologuistas argentinos. 

Desde su mismo título, La lucha de la familia González por un mundo mejor, es un cuento que dice mucho. Pero a medida que nos adentramos en la historia advertimos guiños, señas y llamadas aclaratorias al pié de página… sin pié de página. Nos encontramos con que González es lo que conocemos como nombre de guerra y no el verdadero apellido de la familia, una familia grande como un planeta; que los muertos del planeta no desaparecen; que se trata básicamente de una sociedad de muertos; que la lucha de la familia González es en procura de que desaparezcan de una buena vez por todas los muertos de su propia familia; que la mejor forma de que desaparezcan es que sean enterrados como cualquier muerto normal; que hay una organización clandestina que lucha contra los muertos...

Como se ve, hay para todos los gustos. La ambigüedad del relato es fascinante y, por supuesto, desde el lado de un intelectual de extrema derecha, también hay razones para interpretar el cuento de una manera ajena a nuestras intenciones y a las intenciones que uno supone en la autora.

Elvio Gandolfo es el prologuista de la edición de 1981. No hace, yo creo que por cautela, mención de cosas inconvenientes. Lo extraño es que no encuentro a alguien, Internet mediante, que se haya dado cuenta de lo irreverente del relato. Lo que sí encontré es una copia virtual de La lucha de la familia González por un mundo mejor. Dejo el cuento como enlace bajo estas líneas, para difundir a Angélica, que ya tiene 87 años, y que triste sería que se muera y que nadie recuerde uno de sus cuentos más inteligentes.

viernes, 28 de agosto de 2015

Mala leche



Yo— Por favor: café con leche y tres medialunas.
Mozo—… Si hay….
Yo— ¿Cómo?
Mozo—Usted qué sabe si hay medialunas.
Yo—Tráigame lo que haya.
(Veinte minutos después)
Mozo— (Poniendo de mala gana un café tibio, una medialuna y un pedazo de pan duro.) Cuarenta.
Yo—El pan está duro.
Mozo—Y para qué está el café con leche… Lo hunde y listo…
Yo— El café con leche está frío.
Mozo— (Concluyente)  La leche está fría.
Yo— ¡¿Y cómo hago para separar el café de la leche si ya está todo mezclado?!
Mozo—… Cuarenta…
Yo— ¿Y ya me vas a cobrar?
Mozo—Hay personas que esperan hace más de veinte minutos por su culpa… Cuarenta. (Le paso un billete de 50 pesos) ¿Quiere el vuelto?

Mirada fenomenológica de una medialuna (José Bao)




miércoles, 26 de agosto de 2015

El sueño de los sociólogos



Hemos leído a Julio Portanciero en los ochenta. No sólo un sociólogo, también un profeta. Él vaticinó con claridad la derechización del peronismo menemista, el ascenso de una alianza, el retorno del camporismo.

En los ochenta también hemos leído a Ricardo Portanciero, el hermano de julio. Ricardo no fue un profeta. Todo lo que escribió, hoy es letra muerta. (O al menos eso dicen los pocos que aún lo recuerdan).

Sin embargo, es sabido que Ricardo era una estrella del pensamiento en los ochenta, y que a Julio, el profeta, lo leíamos unos pocos.

Yo quiero hacerle justicia a Ricardo. La gloria de todo sociólogo es interferir en el futuro y que sus predicciones NO se cumplan. Eso fue Ricardo. Fue tan leído, tan difundido y tan mimado como un best seller. Se le hizo caso. Se tomó las medidas que él aconsejó para evitar el ascenso de algún grupo o el desarrollo de ciertos procesos. Y yo estoy seguro que si no se cumplieron sus profecías fue por su mismo éxito. Ese debería ser el sueño de todo sociólogo.

lunes, 17 de agosto de 2015

De cómo escribir bien sin saber escribir


(a Marino Arriba, un soñador y un capo)
           
Pluma de ganso
Para saber escribir dicen los que saben que es necesario leer mucho. Y leer cosas buenas, claro. También aconsejan copiar. Tomar un autor y literalmente copiar un libro que nos guste. El riesgo es que nos vamos a terminar pareciendo al admirado autor que hemos copiado con insistencia. (Allí tenemos a los traductores que de tanto especializarse en un autor terminan por escribir hasta las notas de lo que deben comprar en el supermercado con el estilo adquirido.)

Un ejercicio muy transitado por los profesores de literatura es la práctica de figuras retóricas. Tomamos una página de Internet con una copiosa enumeración de figuras retóricas y armamos un collage más o menos decente y como escusa un tema cualquiera. A continuación les dejo una página que sugiero y un poema que compuse como ejemplo, donde pongo entre paréntesis la figura retórica que utilizo. Solamente un ganso puede pensar que estos versos, que compuse en un ratito, pueden ser buenos. Pero nadie podrá negar que atrás de todo esto hay un trabajo.



Una enfermedad 

Vida
Cabeza del espermatozoide (Abusión)
Noches de versos, de alcobas y de olas: de madre y de padre (Enumeración)
Muerte
Vibrante en el horizonte me esperás, dormida, como estatua eterna sin pies. (Alegoría)
¿A dónde voy?
Tren de trueno trino: padre, hijo y espíritu santo. (Aliteración)
Bajo una cruz yaceré, ya seré.
Decidme, lector que hoy lees y que mañana cerrarás tus ojos  (Anacoenosis)
¿Cuánto te falta para irte?
Bajo una cruz Yacerás, ya serás.
Y tu corazón rojo, rojo tu corazón, corazón rojo tuyo (Anadiplósis)
Que te palpita el final
Descansará

Ella me malquiere
Roba los latidos, percute los latidos, enhebra los latidos. (Epífora)
Música, que se escuche música (Epanadiplósis)
Y que digan:
José cejó (Anagrama)
Y muero y vuelo y sueño y nada (Polisintetón)

Vos
Me besaste
Músculo frío y rojo bañado de saliva
Cadenas de lápidas en tu boca (Metáfora)
Mordiendo mis sentimientos
Bajo una cruz yacerás, ya serás
Lo jure o no lo jure, ya serás igualmente, igualmente ya serás.

¡Jesús, por dios, dime tu verdad! (Deprecación)
¡Hay alguien ahí! ¿Hay alguien aquí?
Maldita mi vida, maldita mi madre que me obligó a vivir (Execración)
En esta vida hay muchas bajas que nadie llora (Eufemismo)
Que se entierran cual hueso de perro (Símil)

La muerte es democrática (Prosopopeya)
Nos estrecha
Es una metáfora sin metáfora
Nada de este mundo
Desandar, deslatir (Prótesis)
Toda vida es una copia original (Oximoron)
Toda muerte es única
No temas
Volverá la nada en tu pecho a cabalgar (Hipérbaton)

Y con tanta sed de oscuridad me tomaría un océano (Hipérbole)
Y con tanta sal  moriría de sed (Paralelismo)

Un anhelo: salir afuera (Pleonasmo)
Apagar la luz
Apurar lo inevitable

Vida: qué linda sos (Ironía)
Que me privaste de no existir
El camino nos lleva lejos, y la meta cerca (Elipsis)
Sólo extraño
Un acorde entre tus brazos (Sinestesia)
Que aún me duele

Es tarde  (Símbolo)
Ven (Invocación)
No me quiero aferrar al hierro que me quema (Dilogía)
Consagro la vida con un poema
Que mira para atrás
Innecesariamente

(Nací un 7 de abril de 1974)


Mientras tanto, yo, que nunca quise ser poeta, me ejercito en lo que no me gusta para conocer mis propios límites.

domingo, 16 de agosto de 2015

Tato Young es de la SIDE



 Los periodistas son nuestros primos hermanos¨ (Antonio Stiuso)

            En la historia está el presente. Cuando lees que se fernandeaba en 1810, o sea, cuando se decía que toda la revolución de mayo era para provecho del rey Fernando de España, se le estaba mintiendo al pueblo, al igual que hoy. Lo mismo cuando Belgrano le escribe a San Martín diciéndole que le hace creer a los soldados que él es católico porque ¨si esos gauchos no dan la vida por dios no la dan por nada¨ (y mucho menos por una patria que aún no existía). Lo mismo con la Logia Lautaro, que como toda logia implicaba un pacto de silencio.  Son verdades que comparten unos pocos, a espaldas del pueblo. Ayer, hoy y siempre.

            No voy a juzgar si está bien o está mal ocultarle ciertas cosas al pueblo, no es materia de este artículo. Son los famosos archivos secretos que se abren con los años y de los cuales se valen los historiadores. Las verdades no salen en los diarios. Nunca. Las podemos inferir, con suerte. Eso es todo. (Lo realmente triste es escuchar a historiadores que compran al por mayor todo lo que venden los medios. Se olvidan de su propio oficio. Es como si en la actualidad las cosas no sucedieran como en el pasado.)

            He leído un libro de periodismo, de los buenos, de los escasos. Hablo de Código Stiuso, de Gerardo ¨Tato¨ Young. Son de esos libros que te están gritando todo el tiempo que las cosas no funcionan como las vemos. Es, básicamente, una historia de la SIDE, el servicio de inteligencia del Estado. ¿Y qué dice? Cosas que solamente podés leer en un libro. Que los complots existen, que guardar secretos es una de las formas más efectivas de ganar poder, que todo aliado es un potencial rival (y viceversa), que hay que prestar atención a los silencios, que Nisman no andaba bien de la cabeza y que es muy posible que se haya suicidado.  Y, por supuesto, está comentado el famoso coraje de Beliz, quien se atrevió a mostrar una foto del agente de inteligencia Antonio Stiuso, arrojo que le costó caro (fue arrojado del país.)

            Pero hay algo raro en el libro de Tato. En un pasaje comenta un dicho que le atribuyen a Stiuso: ¨Los periodistas son nuestros primos hermanos¨.  Y, a renglón seguido, dice que en realidad es una necedad del espía, quien odia a los periodistas. Puede ser. Pero lo realmente importante es que Tato mencione el aserto y que, siendo un tipo inteligente, nos sugiera más de lo que dice, desde el silencio. En efecto, el periodismo opera de la misma manera que los servicios, inventando la realidad, tergiversando los hechos, muchas veces creando la agenda, o sea, lo que va a pasar. Y lo más importante: junto con los jueces y los servicios, el periodismo también queda cuando pasan los gobiernos. En el libro hay explícitamente una insistencia en el vínculo inextricable entre espías y jueces. No hay mucho de la relación de estos dos con los medios. Obviamente, Tato cuida su laburo. Pero recomiendo leer lo que apunta, casi como al descuido, sobre las actividades periodísticas que realizaban los espías del Pasaje Barolo, o los vínculos de ciertos periodistas (verbigracia Carlos Pagni, de La Nación u Horacio Verbitsky, de Página 12), con informantes de la SIDE. Tato es un tipo muy inteligente.

            Escribir sobre los servicios se ha puesto de moda. No me sorprendió encontrar en La Doce, de Gustavo Grabia, un pasaje donde se comentan los contactos de la barra brava de Boca con la SIDE.  Ambos libros son muy valientes. Se meten con los poderosos. Pero no son tan parecidos. La Doce viene profusamente ilustrada con fotos de muchos barras. En fin de cuentas, unos perejiles. Código Stiuso menciona recurrentemente a varios agentes de inteligencia. Pero no hay ninguna foto. Y uno se queda con las ganas de saber que será de la vida de Beliz.

Aclaración: El título es un chiste. (Ley 23.234)

lunes, 3 de agosto de 2015

No es tan dificil




Domínguez y el Papa. En diciembre último
En plena crisis con el campo, en 2008, Aníbal Fernández se sentó en la mesa de Mirtha y defendió abiertamente a Duhalde. Digamos que se bajó del barco apresuradamente.  Se me hizo evidente que algo se rompía entre él y Cristina.

El 20 de diciembre del 2014, Julián Domínguez visitaba al Papa en el Vaticano, como jefe de la Cámara baja y en representación de Cristina Kirchner. No es ninguna novedad que tanto el Papa como Cristina están haciendo una cruzada en contra de la droga, y tampoco es novedad que ambos son aliados desde prácticamente la asunción del pontífice.

En marzo de este año, Aníbal Fernández, a quien la presidenta hoy no le levanta el tubo, arriesgó unas declaraciones no alegres para con Bergoglio, a raíz de una alusión del capo del catolicismo,  que de alguna manera lo salpicaba.

Ahora dicen que Cristina le soltó la mano a Aníbal hace 7 horas, y no hace 7 años.

Jorge Lanata fue el que difundió la noticia que mantiene en terapia a Aníbal.  Eso da que pensar. ¿Lanata y Cris son aliados en esta cruzada? ¿Habría que adicionar al Papa en la ecuación? Sería un pecado no pensarlo, ¿no? De ser así, ¿está bien o esta mal? Ninguna de las dos cosas. Es política, y de la mejor. Pasó siempre y pasará.  Como enseña Borges en su genial Tres versiones de Judas— a esta altura un manual de política—:cuando Judas besó a Jesús estaba cumpliendo el plan de dios.


Nota: Vuelvo a repetir. Es mejor leer los diarios viejos para saber dónde estamos parados. Les dejo dos. Al buen entendedor, sólo los títulos bastan.






De la Sota y el resto



Siempre admiré a los publicistas y asesores de campaña. Son tipos que en muchos casos nunca van a recibir un premio, pero que en muchos casos lo merecen largamente. Se sabe que en publicidad cada palabra tiene que tener polisemia, o sea, varios significados, como para que llegue a diferentes tipos de personas. Por ejemplo, la cerveza Schneider, con su eslogan ¨Madurar lleva tiempo¨, apunta tanto a los grandes como a los pibes. Pero otra condición de las buenas publicidades es que digan cosas aberrantes y que la gente las acepte sin darse cuenta. ¿Acaso alguien se quejó de que esta publicidad les esté vendiendo alcohol a menores de edad? Bueno, para el publicista lo único importante es que de eso se den cuenta sólo los pibes de 14 o 15 años, sedientos de crecer.

Lo que vas a leer a continuación no lo vas a leer en los diarios. Básicamente porque los diarios no avivan giles y tienen intereses creados como los que más. (No voy a hacer una distinción entre publicidad y propaganda porque no ayuda en este caso) Se trata de un paneo muy general de lo que los publicistas hacen con los candidatos, y por supuesto, con vos…

De la Sota

¿De la Sota hace campaña diciendo que es honesto, lo cual remite directamente a De la Rúa. ¿Casualidad? ¿Son muy boludos? No tanto. Está bien asesorado. Ambos nombres comienzan con DE LA, y se sabe que el electorado no es muy brillante. Los que si son brillantes son los asesores y publicistas, porque saben que aún después de todo lo que pasó, en el inconsciente la gente retiene aquellas publicidades de De la Rua, con su énfasis en la honestidad. Digamos que lo que quedó en los argentinos de aquellas publicidades es una cuestión emotiva, creyeron en ella y votaron masivamente en ese sentido. ¿Qué de la Rúa sea cordobés os parece otra casualidad? Claro que no. Otro speech del gobernador de Córdoba es ¨Elegí un país estable¨, lo cual remite, obviamente al uno a uno de los 90s y a Callavo. ¿De qué provincia es Cavallo y su Sociedad Mediterránea? Adivinaron. ¿Y De la Rúa no prometía continuar con el uno a uno y también por eso lo votaron? Tuvo otros latiguillos, como aquel que rezaba, ¨Del interior¨, que  trataba de separarlo geográficamente del resto de los candidatos, todos de Buenos Aires, vinculando inconscientemente el interior con la seguridad y tal vez con otras cosas. Pero según entiendo, no prosperó.

Hay que darle la derecha a De la Sota. Está manifestando claramente lo que desea hacer, aunque muchos no se aperciban—concientemente—de ello. El gobernador está bien asesorado. El problema es él.


Carrió

¿Por qué se muestra más tolerante? ¿Por qué bajó cinco cambios sin apretar el embrague? La apocalíptica candidata no previó una cosa, que Cristina no iba a ser diputada. Si, la muy boluda quedó como la única mujer intolerante entre los candidatos, y eso extrañamente en el electorado remite a Cristina. Qué paradoja.

Massa

                 Massa está bien asesorado. Su caballito de campaña es que él es ¨Justo¨, pregonando ¨Ël cambio justo¨. Lo usa en el mismo sentido que entre los griegos antiguos la palabra dike (justicia) se refería a lo mesurado y al punto medio, ni tan tan, ni muy muy, ni Cristina ni Macri. Y por supuesto, en ese Justo, está el tema de la justicia. Massa es el que más habla y propone porque se sabe que las encuestas lo ponen por detrás de los otros dos y porque es obvio, para cualquiera que tenga algo de tren en política, que los que lideran las encuestas siempre hablan menos....


Scioli

Por eso mismo es que Scioli no habla, no propone, no nada, no todo. Es básico, si lidera las encuestas ¿para qué va a ponerse a hablar? En las publicidades siempre aparece un trencito que nos recuerda al inocente Randazzo y no mucho más.…. Pero hay una sutileza. Claro, el color naranja de la campaña. El naranja se forma mezclando magenta con… Amarillo...

Izquierdas

                   …Los que sí tienen que hablar son los grupúsculos de izquierda, y los hacen. No tienen nada que perder porque no son nadie. Y en eso no se equivocan. El error histórico de estos diminutos insectos es vivir en pequeños hormigueros con pasiones que el grueso de la gente no entiende. El único que se justifica en este accionar de cortarse sólo es Altamira, porque si pasa las PASO, no tendrá que negociar listas a futuro.

Macri y Michetti

                    Estas pésimas personas celebran una discapacidad mayor en Michetti que en Scioli. (Y digo que son malas personas no por esto, sino por otras cosas). Sin embargo, Macri es el mejor ejemplo de como los publicistas no pueden dominar la realidad. Yo le creo al  señor Durán Barba cuando dice que el cambio en el discurso del bobo ya estaba planeado desde antes. Es verosímil. En las elecciones porteñas no podían defraudar a sus votantes, pero luego, en las nacionales, es creible que apuntaran a un discurso más K. Como un buen publicista, estaba apuntando a diferentes públicos. Sin embaro, puede fallar. 

sábado, 1 de agosto de 2015

Ocho capítulos para una novela



1

Aris Kindt, es un ladrón holandés del siglo XVII. Ha robado y asesinado  a una persona cuyo nombre desconocemos, para robarle el sombrero.

2

La justicia da con Aris kindt. Es condenado a muerte.

3

El famoso doctor Nicolaes Tulp pide el cadáver del asesino para practicar una disección  pública y brindar una cátedra de anatomía.

4

Rembrandt pinta La lección de anatomía. En la tela se dibuja a varios señores que, además, aparecen con nombre y apellido en un papel. El doctor Tulp es el único retratado con un sombrero.


5

Estudiosos del siglo XX practican una disección de La lección de anatomía, valiéndose de rayos X y soluciones químicas. Reparan la tela y le dan cien  años más de vida.

6

Un escritor del siglo XXI quiere realizar una novela sobre el asesino, el doctor Tulp y Rembrandt.

7

El escritor conjetura sobre el posible nombre de la anónima víctima del robo, esa misma que no aparece en el cuadro, ni como autor ni como retratado, esa misma que hizo posible La lección de anatomía, la posibilidad de una novela y este texto, donde yo sueño que alguien quiere escribir.

8

El escritor investiga. Aprende. Ahora sabe que tanto la pena de muerte como la posibilidad de diseccionar reos eran infrecuentes en el siglo XVII. Lo médicos esperaban con ansiedad un cadáver. Concluye que la anónima víctima o ha sido forzada a morir por un complot del doctor o  simplemente nunca ha existido. La primera posibilidad será un best seller. La segunda una buena novela.




domingo, 26 de julio de 2015

La lógica del voto en el conurbano




La lógica del voto tiene un elemento geográfico incontestable. El que vota por el PRO en capital, se va a vivir a La Matanza y mete en el sobre al candidato del oficialista FPV. Quizás no mañana mismo, tal vez tampoco en diez meses. Pero en cuanto se habitúa a su nuevo domicilio, que será cosa de cuatro años—lo que media entre dos elecciones a intendente—, es muy probable que cambie sus afinidades políticas.  Los mismos que votan por Batman en Ciudad Gótica, cuando se mudan a Metrópolis votan por Superman. Que una y otra sean la misma ciudad, mirada desde diferente perspectiva, poco importa.  La Ciudad, con mayúscula, no termina en la General Paz.

Triste me pone el escuchar a tantos porteños diagnosticar que el problema en el conurbano es el carácter feudal de los municipios, que reeligen incansablemente al mismo caudillo, o a alguno de sus familiares,  y la afirmación de que ese problema tiene como raíz el perfil analfabeto e ignorante del que vota.

Son cosas diferentes. No voy a negar cierto feudalismo estructural, pero con respecto a los analfabetos la cosa es muy diferente. Pongamos por ejemplo el distrito de Vicente López. Allí gobernó por 24 (veinticuatro) años, hasta el 2011, el “japonés” García, hasta que lo desbarrancó el primo de Macri. Ahora bien, Vicente López no es cualquier municipio, es el que tiene el mejor nivel de vida de todo el conurbano. En este municipio no hay villas miserias y cuenta con el mayor número de egresados universitarios por habitante. ¿Adivinen quien puede retornar a la intendencia a fin de año?: si, claro, el japonés. ¿La otra opción?: que siga el primo de…

Cosa rara, los habitantes del municipio mantienen el mismo discurso que la gente de la vecina capital. Ellos no ven en su patria chica lo que ven en otros distritos. Tienen ceguera. Son ingenuos. Para ellos el japo y el primo son Bruno Díaz y Clark Kent.

martes, 14 de julio de 2015

Un símbolo a la mujer



Están trasladando la estatua de Colón, que hasta hoy se emplazaba junto a la Casa Rosada. Esto genera un sinfín de comentarios: que era un genocida; que no era un genocida; que fue una donación de Italia y hay que respetar los regalos; que Cristina muda el monumento porque Chávez se lo pidió; que Cristina muda el monumento porque Chávez se murió; que remplazar el monumento de Colón por el monumento de Juana Azurduy sólo es un recurso para agarrar el diccionario y averiguar quién fue Juana; que Juana no era ninguna santa; que es un recurso de género—ni una estatua menos—; que hay que respetar al artista que la consagró; que es una estatua que se mueve…

Siempre lo mismo. Muy poca gente entiende el lenguaje de los símbolos. En Once está el cadáver de Rivadavia, junto a la Avenida  homónima, la más larga de la ciudad, donde un mausoleo le rinde tributo con estatuas estoicas. Tengo para mí que Rivadavia era un tipo extraño y un tanto desagradable, que a mucha gente le puede caer mal en su dieta histórica. Sin embargo no es un homenaje a la persona sino a lo que representa y al cargo que ocupó. Fue el primer presidente del país y eso es lo importante, no la persona. 

Cuando Mitre unifica el país bajo la gravedad de Buenos Aires, repatría los restos de Rivadavia. También es un acto simbólico: Rivadavia fue el primer porteño que intentó gobernar sobre el resto de la patria, pero también fue— y es— símbolo de unión nacional. Lo que él representa es más perdurable que su propia vida.

Cristina, a quien admiro, quiere simbolizarse a sí misma y a su cargo con Juana. Hace lo mismo que Mitre, hace lo mismo que hicieron con el cadáver de Rivadavia y con su estatua. Sólo que acá no hay cadáver. Sólo por ahora.
           

domingo, 12 de julio de 2015

Una película para gente con síndrome de Asperger



Una película para gente con síndrome de Asperger 


    


            Hay películas que uno admira y que, sin embargo, no nos terminan de convencer. El hombre de la Tierra, (The Man from Earth), 2007, se ha transformado en un film de culto. Se mira, se aplaude y se recomienda. Es, sin dudas, pretenciosa, entretenida y una de esas obras de gueto sembrada de guiños para el intelectual, que no podés recomendar a un iletrado sin correr el riesgo de que te escupa. Los temas son interesantes e infinitos: la muerte y la inmortalidad, la puja entre la ciencia y la fe, la paradoja entre realidad y ficción, el problema identitario, la credulidad, la manipulación discursiva, la amistad, la mentira piadosa, la paternidad, el abandono y en el final tenemos lo irrevocable del amor, al que ni Dios puede omitir. Todo esto filmado íntegramente en una casa y con dos mangos.

            Todo suena, en el papel, una bomba espectacular, un hit de la concha de su madre. Pero otra cosa es la película. Durante casi una hora y media asistimos a discusiones que comportan una dialéctica escolástica, refutaciones varias, demostraciones de inteligencia que demuestran que dios la tiene más larga. El problema básico es que al hablar tanto hay un exceso de información y eso es letal para el tipo que tiene algo de libro o algo de vida encima,  porque ya desde el minuto 10 se adelantan cosas que nos anticipan el final con demasiada precisión. Es como que la película se suicida ante nuestros propios ojos, dado que toda su estructura descansa en sorprendernos con el final. El que entiende los guiños—y yo entiendo sólo algunos—ya sabe adónde quiere ir a parar todo eso y, aunque el film no pierde interés, se vuelve un poco redundante, como sin querer queriendo, como que se les chispoteó. Y de tanto discursear se olvidan lo elemental del cine, que es visual; que un gesto vale más que mil palabras—hay un acierto hacia el  final, pero no alcanza—. De tanto guiño se olvidan del gesto. Es una película que se puede ver sin mirar, que se puede escuchar mientras lavamos los platos, sin que por ello pierda inteligibilidad. Es una película para gente con síndrome de Asperger.

            Una anécdota trasciende El hombre de la Tierra y se ha propagado como si de un tesoro se tratase. Jerome Bixby, autor del guión y verdadero artífice del film—el director es un patán—, tarda 20 años en escribir la obra, corrigiendo y corrigiendo, puliendo el material hasta dar con el diamante. Termina de escribirla en su lecho de muerte, o lo que es igual, interrumpe las correcciones cuando ya no puede más. Quizás la inminencia de la muerte le haya dado lucidez, algo que seguramente necesitaba Richard Schenkman (que es el nombre del patán). 

 

Nota: Hoy se hace obligación aclarar todo. Es una epidemia a la cual no puedo sustraerme. No es mi intención ofender a la gente que sufre ese incómodo síndrome. Dicho esto, punto final.

 

Película:

https://www.youtube.com/watch?v=f7cgC-qliNE

viernes, 12 de junio de 2015

Mario Wainfeld y José Natanson



Mario Wainfeld y José Natanson


¿Cómo se llama—o se llamaba— el ex capo de la inteligencia Argentina? ¿Stiusso, con dos eses, o Stiuso, con una sola? ¿Jaime Stiusso, Antonio Stiuso o—como apuntan los pícaros— Jaime Antonio Stiusso? Los agentes del servicio suelen preservar las iniciales de sus nombres originales, que por supuesto no es ninguno de todos esos. Dicen que el tipo habría nacido como Aldo Steller. Y vamos de nuevo: ¿Steller con doble ele o con una sola?

Con cuarenta años al servicio del Estado—o con el Estado a su servicio—, es altamente probable que ni él mismo recuerde quien es. Pero más raro es constatar que el pueblo no sólo sabe quien es, sino también dónde está: en el extranjero, en una isla del caribe, afirman, que es además un paraíso fiscal que le da todo lo que necesita.

Cualquier cosa pudo haber sido de este vil ser. ¿Cómo impiden que salga del país una persona con tantos amigos? ¿Cómo identifican el cadáver de un hombre que no tiene identidad? Por supuesto que hay gente que sabe donde está—o a dónde lo mandaros—, pero ubicar a esta gente es más difícil que dar con el paradero de Jaime o Antonio o Aldo o…

Toda persona que incursiona largos años en la política se fabrica un reaseguro, una cartera de clientes o intereses que le garanticen, llegado el caso, un margen de continuidad, y en el peor de los casos, algo de impunidad, o alguna forma de maniobrar para evadirse.

La verdad es que Stiusso no está ni muerto ni vivo, está desaparecido. No podemos tener ninguna certeza de su paradero. Y menos cuando esta gente labura en coordinación con la mismísima justicia, que al menos idealmente, tendría que ser un dechado de transparencia. Leed lo que escribió Mario Wainfeld poco días antes de la muerte del fiscal Nisman.


"Como fuera, hace un largo rato que un conjunto de jueces enfrenta al Gobierno, sin ningún recato ni acatamiento a las normas. La limpieza de la SI (Secretaria de Inteligencia) agrega otro jugador, no muy afecto al fair play, por así decir."


Sin embargo, mi vecino sigue insistiendo que la tele lo informa sobre Jaime Stiusso, su paso al Brasil por Concordia y un sinfín de giladas más. Entonces trato de explicarle que a diario nos venden noticias falsas, tanto desde la oposición como desde el gobierno. Le agrego que de eso se encarga gente de los servicios. Lo ilustro con lo que escribió José Natanson en el Dipló,  poco después de la muerte del fiscal, en un artículo que—entero— da a entender más cosas de las que explicita.


"En febrero de 2002, en medio de la paranoia pos 11 de Septiembre, la prensa estadounidense informó que el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, había creado un organismo de contrainformación, la Oficina de Influencia Estratégica, con el objetivo de instalar noticias falsas en los medios extranjeros, en particular en las agencias internacionales, que sirvieran a los fines de la guerra anti-terrorista. Acorralado por el escándalo, Rumsfeld se vio obligado a emitir un comunicado anunciando el cierre del organismo… comunicado que algunos definieron como el debut operativo de la nueva oficina."

            Mario y José son periodistas excepcionales, — en el sentido de que no abundan—. Estos señores tienen un nombre y un apellido. Yo agradezco que exista esta gente, porque creo en ellos, porque en algo hay que creer.



José Natanson:

Mario Wainfeld:


Sobre los nombres de Stiusso: