miércoles, 27 de febrero de 2019

Tres libros sobre ¨fútbol¨


Me interesa la tribuna, los trapos, los paraavalanchas. Conozco los cánticos de casi todos los clubes.  Mi sueño de pendejo era ser Popey, el diariero, He-man, el abuelo;  esas estrellas coloridas que el fútbol te da. Con el tiempo yo cambié, pero ellos me siguieron interesando. Vinieron Bebote, Rafita, los hermanos Schlenker. Me sorprendí a mí mismo leyendo todo lo que de ellos se publicaba. Llegué a comprar libros. Ellos me dominaban y me dominan. Tal vez nunca—ahora lo sé— pueda cumplir mi sueño.
                Voy a comentar brevemente tres libros que devoré como un niño que va a la cancha con su padre y que se la pasa mirando a la tribuna mucho más que al verde césped. Un niño que quería aguantar.
                Yo no soy como esos (Pablo Carroza): Se trata de la historia de Los borrachos del tablón, la barra cobarde de River. Es un libro mal escrito, pero interesante. Nos cuenta, por ejemplo, el romance de Moria Casan con William Schlenker (uno de los implicados en el asesinato de Gonzalo Acro, quien fuera custodio de la golfa mediática), así como la relación entre las prostitutas vip del staff de Moria con los barras, los entretelones de Videla, Massera y Lacoste como socios ad honorem de River, el fabuloso negocio de los Borrachos del tablón con el descenso al Nacional B. Pero, sin dudas, lo más interesante es el tema social: los hermanos Schlenker vienen de una familia de clase alta. Esto desmiente la necesidad de ser un lumpen para liderar una barra. De hecho la mayoría de los jefes de barra tienen origen de clase media. Pero los Schlenker son otra cosa. Son ricos. Mataron, apuñalaron, se fueron a las manos, robaron, castigaron y cobraron. Pero no lo hicieron por necesidad. Lo hicieron por pasión y tal vez por el placer del poder. El racismo de sus declaraciones, el racismo de las declaraciones de su madre, la abogada Balmartino, que escribió un libro impresentable, el clasismo despreciable que segregan. Dan asco. (Y son admirables.)
                La doce (Gustavo Grabia). A diferencia de Carroza, Grabia sabe escribir y eso lo hace, obvio, más legible. Como en algunos pasajes del libro anteriormente comentado acá también hay relaciones políticas con los barras. Pero en este caso estas relaciones son más complejas y quedan más al desnudo. Acaso no diga más que lo que cualquier lector atento de diarios ya haya leído, pero olvidó. Esta el casamiento de Rafael Di Zeo, líder de la doce, con la secretaria privada del gobernador Felipe Solá con la asistencia de decenas de políticos y estrellas con nombre y apellido. Y también están las relaciones de la barra con Macri. Ya con esto es suficiente. Sin embargo, lo que más me sorprendió del libro es comprobar que los jugadores, en efecto, dan la vida en la cancha y hasta llegan a salir campeones si la barra los amenaza o los faja. Son métodos que funcionan. Aunque el autor no se expida, queda muy claro a partir de sus anécdotas.
La vergüenza de todos (Pablo Llonto). Muchos quizás recuerden a Pablo Llonto por sus intervenciones en 678, el programa K. Pero créanme, no es ningún boludo. La vergüenza… es un librazo con todas las letras.  Por supuesto, excede en mucho a lo estrictamente futbolístico. Están el atentado a Juan Alemann, el asesinato del general Actis, presidente del Ente Autárquicio Mundial 78 a manos de montoneros que laburaban para Massera, las bombas que estallaban pero no hacían ruido en los medios, la guerra de baja intensidad entre el ejército y la armada… Sin embargo, lo que más me quedó en las retinas es un tema que Llonto no desarrolla. En un pasaje comenta que Menotti, técnico de la selección de entonces, solía decir que durante su juventud en Rosario frecuentaba a Juan Ingallinella como una forma de demostrar que era comunista y que siempre lo había sido. El autor nos informa que Ingallinella era un conocido comunista. Pero no va más allá. Resulta que este rosarino fue el desaparecido más famoso de la época de Perón. Desapareció el 16 de junio de 1955, como parte de las represarías por el bombardeo a Plaza de Mayo. Lo que Menotti estaba dando a entender, según mis cálculos, es que él tenía un amigo comunista que estaba desaparecido (por Perón), que es algo que muchos recordarían en los 70. Menotti es un gran DT. Y un ser de mierda.


domingo, 17 de febrero de 2019

Turismo Urbano 4: Un abismo entre Goya y Reconquista



 Quería conocer Goya y cruzar a Reconquista, al otro lado del Paraná. Llegué a la ciudad Correntina a las 7 de la mañana. Me metí en el único bar céntrico que estaba abierto. Acá todos se levantan tarde. Le metí una leída al diario de la ciudad buscando qué hacer. Lo único destacable era la otra excusa que me trajo hasta acá: la Feria del libro de Goya.
Eructé y caminando entre hermosas casitas muy antiguas y bien pintadas fui bajando hasta el río, donde una enorme carpa habían improvisado para contener tantos libros. Pero estaba cerrada. Incluso después de las 9, hora de apertura.
A las 9:30 me pidieron que me aparte del camino de entrada. Estaba llegando el intendente con su séquito. Me colé con ellos, le saqué una foto al capo y a sus chupamedias  (lo acariciaban) e intenté entrevistarme con un tipo que me pareció de lo más berreta que traté en mi vida.  Y digo ¨intenté¨ porque mi contacto era tan ordinario como lo eran los perros en las carpas de los circos.
Mi desafío ahora era cruzar al otro lado. Luego de ver miles de pañuelos celestes que defienden las dos vidas y de entender de este modo que me encontraba en el lado B de la República, llegué a un amarradero donde una lancha chiquita como un carozo hace cruzar a Santa Fe por 600 (seiscientos) pesos. Si, lo que escuchó: un 6 seguido de dos ceros.
Hace rato se viene barajando la posibilidad de hacer un puente. Son sólo 33 kilómetros en línea recta. Pero el Paraná está sembrado de innumerables islas y brazos en el medio. El viaje dura una hora y 20 minutos. La misma lancha, que tiene el monopolio, transporta 8 personas. Yo consigo pasaje de pedo, soy el octavo. Va y viene 3 veces al día. Conclusión: dos ciudades de más de 70 mil habitantes tienen un sólo transporte público que las une, a un precio inalcanzable y para que unos 24 privilegiados puedan darse el lujo de cruzar. Por supuesto, el único tipo en la lancha que vive de un lado y trabaja del otro es… el que maneja la lancha.
En el viaje hablo con los lugareños, muy abiertos al diálogo. No quieren el puente en ningún caso. La mayoría son de Goya y muy conservadores. En las islas del trayecto veo viviendo de la pesca a varios verdaderos Robinson Crusoe. Al llegar al puerto de Reconquista ya se adivina una ciudad con una impronta industrial importante. Te reciben unos tanques enormes y una villa. Un lugareño, vecino de Batistuta, me invita a llevarme al centro en su camioneta. Como la camioneta parece un avión impresionante entiendo que no me miente, el Bati es su vecino.
Reconquista es una ciudad digna de estudio para los urbanistas. Son tres plazas y un parque que circunscriben el área central. Acá todas las calles se han pensado a futuro. Todas son anchas. Todas son avenidas. Es una ciudad planificada donde domina la clase media y la gringada. Se ven más pelos rubios que enfrente y los pañuelos son verdes.
A la noche, luego de entrar en la iglesia y de tomar uno de los mejores helados de mi vida, me dispongo a partir. Pero antes me clavo una birra en un bar céntrico. La gente es menos pueblerina. A pesar de tratarse de dos ciudades con una población numéricamente similar, uno en Reconquista se siente como en casa, en Buenos Aires. Y en Goya uno siente la distancia enorme que te separa del hogar. Esto último es, desde ya, más interesante. No se viaja para sentirse cerca. Pero lo más interesante es, sin dudas, el abismo que separa ambas ciudades, que estando tan cerca, practicamente no se comunican.
Mi bondi sale a las 22:30. Voy a pagar ante el temor de que cierre el bar. La mesera me advierte que cierran a las 2 de la madrugada. Y abren tempranito. Sí, es como estar en casa. 


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martes, 15 de enero de 2019

Turismo urbano 3: Nazis y Judíos en Bariloche.


Hace un año y medio visité Bariloche. Hace un año y medio que dudo en escribir sobre mi visita. Pero el tiempo ha pasado y nuevas noticias me habilitan a escribir sin culpa.
Se llama Gabriel.  Atiende Cerro Abajo, un bar muy pintoresco en el centro de Bariloche, Entro. Le pido una cerveza alemana. No hay. Le pido una Quilmes, no sin quejarme de que en ese lugar no haya cerveza alemana. La cerveza alemana aparece como por magia. Ahora es un bar, pero a comienzo de los años noventa era la fiambrería de Erich Priebke, el famoso genocida nazi.
                Priebke estaba en Italia cuando la resistencia mató a 33 alemanes que marchaban por Roma. Hitler, indignado, bajó una orden taxativa: por cada uno de los nuestros caerán diez de ellos. Priebke y su jefe inmediato hicieron las cuentas. Seleccionaron unos cuantos presos y, como los números quedaban cortos, se redondeó con judíos. Se excedieron en cinco. Total: 335. Los llevaron a las afueras de la ciudad, los metieron en una mina abandonada y les metieron bala. Luego dinamitaron la entrada de la mina y se fueron a brindar. Fue un 24 de marzo, pero de 1944.
                El guacho se mudó a la Argentina. En Bariloche plantó una familia, se dedicó a instituciones educativas de habla alemana, aprendió el idioma nuestro y vivió bajo su nombre real  por 30 años. Como notó que nadie sabía de su pasado, que todos lo querían, que todos lo respetaban, decidió fundar una fiambrería. ¡Qué guacho!
                En 1994 las investigaciones llevaron las cámaras de televisión hasta él. Dijo, sin pestañar, que hizo lo que hizo pero que sólo obedeció órdenes. En un país que recientemente había otorgado obediencia debida, punto final e indulto, es entendible su reacción. Pero no funcionó. Lo deportaron a Italia, le dieron prisión domiciliaria por su larga edad y murió en 2013 con cien años cumplidos. Su último deseo fue ser enterrado en Bariloche. Nunca se arrepintió. 
                Gabriel sospecha. Si yo le pido una cerveza alemana será por algo. Está aburrido. Le pregunto por Priebke. Ya no está aburrido. Le brillan los ojos. Destapa una birra y la empieza a tomar conmigo. Voy a sintetizar lo que Gabriel me contó con pasión, y con el correr de los minutos, con alcohol.
                Me confirmó que esos micros que se paran en la puerta de Cerro Abajo transportan a europeos y a yanquis que vienen a conocer la fiambrería de Priebke. Ningún tipo va a venir de tan lejos a ver montañas nevadas. Las tienen más cerca. Ellos vienen a ver el paquete nazi. La web está llena (invito al lector a que lo compruebe) de paquetes de turismo nazi en Bariloche para gente del primer mundo. Las estrellas del tour son la supuesta casa de Hitler en los bosques y la fiambrería de Erich, donde bajan, se toman unas fotos y alguna birrita. Los clientes de Cerro Abajo, durante las horas de la siesta, se limitan a turistas sedientos de emociones fuertes.
Me podría haber retirado sin pagar la cerveza. Tan contento estaba Gabriel. Pagué. Y pagué lo que él tomó. Se lo merecía. Me había contado todo. Incluso los planes del dueño para maximizar sus ganancias a costa de esos turistas.
Pero los nazis en Bariloche son el pasado. Los judíos ultra ortodoxo son algo muy actual. Especialmente en el Llao Llao. Esto no sólo me lo contó Gabriel, sino que me lo confirmó extraoficialmente la guía cuando visité las inmediaciones del famoso hotel, además de muchos vecinos de lengua descuidada y sinceridad brutal. Por supuesto, inmediatamente entré a googlear y hasta los diarios de mayor circulación del país hablaron en algún momento del tema. Sin embargo, lo que me contó la guía, una mujer muy seria, no aparece en los medios.
Quizás hayas visto One of US, el documental de Netflix o el de los ultrajudíos que realizaron los judíos ¨normales¨.  Allí podéis comprobar que lo que esta apreciada guía de turismo me contó no es grupo. El machismo, la endogamia, los abusos de todo tipo, la reclusión, la discriminación… Las empleadas, las que sirven las mesas, son seleccionadas con gran filtro. Ellas no son judías; son paraguayas. Deben pasar el período de instrucción que consiste en no mirar a los ojos a un hombre, no pasar por una puerta antes que un hombre, no tocar a alguien ni por casualidad (por cuestiones supersticiosas) , no hablar en presencia de una alta jerarquía religiosa, identificar quién es una jerarquía religiosa, entender que la más baja jerarquía es la de ellas (o sea, todas las mujeres y especialmente las que sirven las mesas) y mucho, mucho más.
Para ahondar más en el tema me metí a leer  Los Lubavitch en Argentina, de Alejandro Soifer.  Las pascuas judías (el Pesáj) se realizan desde 1999 en el LLao Llao. Pero fue en 2002 donde se cerró el acuerdo a perpetuidad para usar las instalaciones en forma exclusiva. Quienes concurren al evento todos los años son como el G20 del Kipá. Gente muy pero muy grosa, como los dueños de los rascacielos más altos de América Latina, los dueños de medios de comunicación globales, los dueños de acciones de grueso calibre, (bah, los dueños) y capos que nunca nos vamos a enterar (averigüen) . Los diferentes grupos ortodoxos (los hay de todos los colores) se fueron instalando en la ciudad y hoy suman una cantidad muy apreciable. Eso sí se nota claramente con sólo darse una vuelta por las calles de Bariloche, la ciudad más paradójica del país. 
Mi amiga Vanina fue por Bariloche y visitó la fiambrería. Me trajo una noticia. A Gabriel lo habían echado. Parece que hablaba mucho. Entonces ahora puedo publicar estas líneas sin culpa. Dos veces no lo pueden echar. Tal vez se tendría que haber limitado a servir las mesas. 

Saga: 
Alguna fuente:
Los Lubavitch:
Sobre los judíos Ultraortodoxos:
Sobre los judíos en Bariloche
Sobre Priebke:
https://www.lanacion.com.ar/1628852-polemica-por-el-funeral-de-priebke
Hay varios videos en youtube del momento en que encuentran a Priebke


domingo, 13 de enero de 2019

Yo sé que me siento mucho más fuerte sin tu amor


El primer recital masivo de rock nacional televisado en vivo para el país y parte del mundo hoy es un tabú. Es peor aún. Cuando se habla del tema brilla el olvido de aquellos protagonistas que coparon orejas ante decenas de miles de personas para apoyar algo que parece que hoy no les queda muy en claro qué era.
Se lo llamó Festival de la Solidaridad Latinoamericana. Fue en el contexto de la Guerra de Malvinas. Tocaron Charly, el flaco, León, Porchetto, Baglietto, Pedro y Pablo, Tarragó, y otros que—por suerte para ellos— nadie recuerda. La entrada consistía en una donación para los soldados que estaban escuchando balas en Malvinas. El festival lo organizó la Junta Militar, claro. Los músicos enumerados, que un poco exageradamente no podían salir de la cama para tocar en el living, se sospecha que vieron una oportunidad de despegar, como un Mirage, y de apoyar a los soldados, como un general, bah, como casi todo el mundo en ese momento. Hoy la versión oficial de los que fueron a tocar es que lo hicieron por los soldados, por la paz y por la patria, no por los milicos. Revisemos…
Por empezar en ese entonces no era un secreto para nadie que la música en inglés estaba censurada. Eso abría un mercado cautivo a los músicos locales que pasaron de estar censurados a lucrar en el centro del escenario.  Tampoco era un secreto que desde el año anterior—1981—el gobernó militar de Viola había aflojado un poco la corbata y que luego a  Galtieri volver a anudarla le costaba horrores, y que esa exigencia de apertura que la sociedad venía demandando se satisfacía ampliamente con este recital. En una línea: era obvio para todos que el gobierno había levantado la censura (a los locales). El gobierno se encargó de manifestarlo de mil maneras para que hasta el último boludo entienda que, además de choborra, Galtieri era un buen tipo. (Recuerden que sólo un año antes habían entrevistado en TV a su antecesor Viola tomando un whisky ¡para dar a entender que el tipo tenía calle!)  Y por último, la asociación entre Rock, juventud y soldados, que hoy parece un chiste de Capusotto, estaba más que clara: clarísima. Hasta el último imbécil la entendía. No olvidéis que la idea de regenerar la juventud era un pilar en la dictadura. Había jóvenes desaparecidos que habían matado argentinos y jóvenes de la nueva generación que iban a matar ingleses por amor a la patria, que además estaban dentro del ejército argentino. Fue un mensaje que se bajó desde arriba y se compró desde abajo con euforia. No por nada, cuando en el Festival Pedro y Pablo cantaron La gente del futuro, el público enloqueció.
Pero estaba todo guionado. Ahora dicen que lo hicieron por la paz. Okey. Bueno sería recordar los discursos de Galtieri durante la guerra. Están toditos en el youtube. El tipo remarcaba permanentemente que Argentina quería la paz desde el primer momento del conflicto. Estaba claro que la guerra era imposible en esas condiciones y con enemigos tan formidables. Por supuesto, todo el mundo recuerda lo de ¨si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla¨. Pero en ese mismo discurso dice que somos muy pacíficos y era sabido por todos, y por todos los que estaban en el recital, que tomamos Puerto Argentino sin tirar un tiro por órdenes expresas del presidente (Ellos si tiraron y mataron al Capitán Giachino y todos los medios se encargaron de recordar que el primer muerto era un oficial). Eso que estaba tan clarito entonces hoy se lo comió el olvido. No por nada en el recital los músicos repetían el slogan: ¨estamos peleando por la paz¨.
Algún copado subió al youtube el recital entero. Hay joyitas. Tal vez las mejores sean las palabras del flaco Spinetta: Aclara que ¨esto es la juventud argentina¨ y pide un aplauso para  Javier Martinez, un músico ausente esa noche ¨que ustedes quieren mucho¨ y que ¨está presente moralmente¨  porque ¨ tuvo la idea de hacer este festival antes que lo sugirieran las autoridades¨. Y pide que al terminar el recital ¨ todos salgamos en orden demostrando lo que hemos aprendido¨. Al menos es enigmático, ¿no? No hay ningún rasgo de ironía en esas palabras. La periodista Graciela Mancusso apunta, muchos años después, con incomprensible orgullo, que esa noche ¨no había ni ambulancias ni seguridad¨. ¿Se coparon los milicos?
En este recital, realizado en Obras, a escasos metros de la Escuela de Mecánica de la Armada, no deja de ser emotivo, más hoy que ayer, cuando Porchetto cierra con ¨Algo de Paz¨, el himno de la noche. Ese era, a pesar de la manipulación desde arriba, un grito real, paz en todos los sentidos. Porchetto dirá años después que le pidieron que no la toque. Bueh. Quiere la memoria popular que el tema más importante de la noche fue ¨Solo le pido a Dios¨ de León Gieco, otro tema por la paz que había escrito el intransigente músico a raíz de la inminente invasión de nuestro país a Chile en 1978, canción censurada porque los que debían pedir paz, y la pedían, eran los chilenos. ¿Hace falta recordar que en ese recital de Obras todos tenían muy presente que la guerra con Chile la paró el Vaticano y que el tema de Gieco le pide a Dios? Piensen. En fin, Porchetto era Gardel, a León mucho no lo tenían. Porchetto, derramando amor con ese tonito indescriptible, fue la frutilla del postre. 
Con el tiempo León se arrepintió sinceramente, sin muchas excusas. Los otros tienen muy mala memoria. Es bueno recordar a Virus. Ellos no fueron. Los Moura tenían al hermano mayor desaparecido. Aunque queda la pregunta—fácil de contestar pero que no la he escuchado—de por qué los milicos invitaron a la fiesta a los familiares de un desaparecido. Y mejor es recordar a Los Violadores. Ellos no fueron porque se dieron cuenta de todo y aconsejaron a los que sí fueron a no ir. Merecen nuestro respeto.
Por mi están todos perdonados, son humanos. Pero resta un verdadero homenaje a Los violadores y a Virus. Tal vez un Festival de Rock. Esta vez sí por la paz. ¡Uno, dos, ultraviolento!

Alguna fuente:
Recital completo con reportajes precios al recital:
Documental:



sábado, 12 de enero de 2019

Marley o las ballenas


Cuando el billete nació era una rareza. Piensen que no había en las casas tele ni  revistas ni nada que reprodujera imágenes con profusión. La gente se detenía ante los monumentos porque eran singularidades del paisaje urbano. No es que fueran escultores. No había nada mejor para mirar. Y, además, la gente creía en la verosimilitud de aquello que veía. Y en eso apareció el billete con sus rostros para poder distraer la mirada.
Los primeros billetes argentinos tuvieron el rostro de San Martín, de Belgrano y de gente que estaba muy viva, como Sarmiento, Mitre o el presidente en ejercicio, Julio Argentino Roca. Había que formar la nacionalidad, defenestrar los localismos, dar a publicidad a los iletrados, que eran mayoría, sobre quiénes eran los que mandaban. (Una práctica desde las primeras monedas) A su vez, el analfabetismo llevaba a billetes de muchos colores  para aquellos que no sabían leer ni los números.
Con el correr del tiempo y la alfabetización acelerada que propiciaron aquellos prohombres que aún dominan los billetes, las mayorías continúan atendiendo a los colores, no así a los rostros. Las caras de los que mandan están hoy en soportes más copados, como la tele o el Facebook. Entonces yo me pregunto cuál es el problema de poner ballenas y no recuerdo que otros animales en los billetes. Cierto que es parte de una ideología de quienes gobiernan (y no de una desideologización, como quieren imponer los que gobiernan). Pero yo no veo nada malo en ello.
Cristina había logrado imponer a Evita. Fue una reparación histórica, como en su momento  lo fue la inclusión de Rosas. Pero esto sólo lo saben tres o cuatro pelotudos del círculo rojo (entre quienes me cuento), que además se suelen indignar (entre quienes no me cuento), y que además ladran durante horas sobre temas que no dominan y sin sentido histórico, (los odio). Hoy basta con saber qué opina alguien sobre las ballenas para deducir de qué lado de la grieta está el muy pelotudo, pelotuda o pelotude. Porque es claro que no están hablando de los billetes ni de los rostros que estos sostienen sino de qué cuadro son hinchas.
Sépanlo: la gente odia a Mitre y a  Roca. Mucho más odian a Belgrano y a San Martin. E infinitamente más a Sarmiento.  Es la consecuencia de una educación pavota, repetitiva, predecible, insoportable, con héroes intachables. Para contrarrestar esto  en los últimos años se ha levantado una historia en el aula que habla de los silenciados por la historia oficial, una historia que se basa en la grieta. Pero en una grieta que también es estupidizante, donde un tipo como Roca que logró introducir en el país unos 4 millones de inmigrantes sea enseñado como quien odiaba la inmigración por la Ley de residencia, o que la historia la escriben los que ganan omitiendo que la mayoría de los caudillos eran analfabetos (o que Hitler perdió). La historia la escriben los que saben escribir y Sarmiento y Mitre eran escritores sublimes. Enseñarles a los pibes que saber escribir te da poder sería un buen camino. Si, saber es poder.
Arrimémonos al pibe que maneja el atmosférico e intentemos ilustrarlo sobre quién fue Sarmiento y veremos la reacción que se suscita en su rostro. Luego probemos con Marley o Tinelli. Yo no veo nada de malo en que haya ballenas y ciervos en los billetes. Podría ser peor.





jueves, 10 de enero de 2019

De cómo lograr que la gente suba las escaleras de Duchamp



El Museo de arte moderno de Filadelfia, fundado en 1876, tiene, entre otras maravillas, un popurrí de las estrellas del cubismo, celebridades francesas del XIX,  loquitos como Van Gogh y el archifamoso Desnudo bajando una escalara de Marcel Duchamp.
A cien años de su fundación, en 1976, Sylvester Stallone filmó la excelentísima Rocky, cuyo escenario más famoso es el Museo en cuestión y más precisamente las escaleras del mismo, que sube cuando entrena y que seguramente todos hemos visto.
Stallone, en una escena de alguna de las sudadas secuelas, plantó una estatua semidesnuda de él mismo (bah, de Rocky) en la cima de estas escaleras, vale decir en la puerta del Museo. Luego donó la discutible obra de arte a la institución. Duró poco. La barrieron a unos 100 metros, a un costado, escondidita entre ensombrecidos árboles.
Se quiera, o no, Rocky es sinónimo de Filadelfia. La inmensa cantidad de gente que se congrega frente a la estatua para sacarse una foto, o la que hace unos cien metros para subir las escaleras del museo, no ingresa a ver el desnudo de Duchamp.
Tiene razón Stallone. La soberbia, mata. Por favor, acepten el regalo, metan el adefesio en el interior del museo y estimulen de esa manera a que las masas se den una vuelta por las buenas obras de arte. Las mayorías no van al Louvre porque aprecian La Gioconda. Van porque es famosa.

Fuentes:

Para el monumento a Rocky:


La Gioconda de Duchamp


lunes, 24 de diciembre de 2018

Si es Bayer es bueno


Acaba de fallecer Osvaldo, un escritor mal leído. Sus títulos legibles se agotaban en tan sólo un libro; Los vengadores de la Patagonia trágica, y la síntesis del mismo de tan sólo cuatrocientas páginas: La Patagonia rebelde. A su vez, esta síntesis fue supersintetizada en una famosa película homónima  que él mismo guionó.
La película, censurada por Isabel Perón y por los milicos, que además resultó una excelente excusa para pasar a retiro al gobernador Santacruceño Jorge Cepernic por haber prestado la provincia para el rodaje, no es tan parcial como parece. Casi pasan desapercibidos esos momentos en los cuales unos bandidos que también son peones huelguistas  asaltan y matan a los estancieros y violan a sus mujeres. Estos dos personajes en el libro se apodan El 68 y El Toscano. Tampoco se suele reparar en Héctor Benigno Varela, el malo de la película (rebautizado como Zabala en el film). Tanto en el libro como en la cinta se deja bien en claro que no era una mala persona sino una víctima de las circunstancias. Y otro poco se puede decir de las familias dueñas de la Patagonia. Bayer habla de ellas casi con admiración en la apertura del libro, por lo emprendedoras, por sus orígenes humildes, por ser víctimas de persecuciones, por sus ambiciones que en un principio nos parecen irracionales en una tierra hostil y lejana.
Otra de las cosas que impactan es la sensación de estar en un mundo extraño, donde en ambos bandos hay muy pocos argentinos. Anota Bayer en el cap. 4: en Puerto San Julián ¨sobre 1570 habitantes hay solamente 80 argentinos mayores de 18 años¨. Y por supuesto, por todos lados hay muy pocos seres humanos, y casi no hay mujeres. La sensación de un enfrentamiento entre extranjeros que tiene por escenario nuestro país no puede evitarse. Bayer llama la atención sobre esto varias veces, aunque nadie parece leer esas partes.
Quizás toda su obra y su vida queden resumidas en esa famosa última escena de la película donde le cantan en inglés ¨Porque es un buen compañero¨ a Varela. Es una adaptación de lo que leemos en el cap. 6, cuando Varela lee un periódico de la comunidad estanciera  inglesa para demostrar que lo hecho está bien hecho. Pero es una adaptación que da un giro con respecto al libro. Varela en la película se siente usado por los ingleses. ¡En el libro se siente usado como un forro por Yrigoyen! Menuda diferencia.
Osvaldo Bayer era un anarquista de alma, pero era objetivo en sus obras. Este mérito quizás quede eclipsado por lo peor de su escritura que son esas manifestaciones éticas y morales donde parece un indignado menor de edad, esas páginas que adoran quienes menos lo entendieron. Necesité escribir estas líneas casi al borde del brindis de navidad, ante una noticia que tocó mis primeras lecturas, esas que se tienen antes de los dieciocho.

Post scriptum. Nota borgiana: El gobernador de Santa Cruz, Correa Falcón, fue removido de su cargo en 1921 como consecuencia de su ineptitud ante los sucesos subversivos. En 1975, otro gobernador, Jorge Cepernic, es barrido de su cargo por permitir el rodaje de la película La Patagonia rebelde. Por supuesto, Cepernic era de la llamada Tendencia Peronista, amigo de montoneros. Un subversivo. En 2003 Argentina tuvo al fin un presidente santacruceño. Nunca estuvo en la Tendencia. Pero un relato efectivo logró que todos creyeran que había sido un subversivo.




domingo, 9 de diciembre de 2018

Macri Mundial


Dentro de un par de horas se juega el megaclásico entre River y Boca en Madrid. Lamentablemente, debo escuchar una gansada detrás de otra. Vengo a decir algunas cosas que los medios omiten, al menos en estos días. El objetivo que persiguen estos medios es desinformar una vez más. ¿Y cómo nos informamos nosotros? En primer lugar uno se informa, en el siglo XXI, por uno mismo, googleando por palabras claves. En segundo lugar, como siempre repito, es necesario para informarse leer los diarios viejos, no los de hoy. Esos que tienen unas pocas semanas y que envuelven huevos de gallina en la verdulería.
¿Por qué en Madrid? Al grano. Argentina, conjuntamente con Uruguay y Paraguay, piensa en organizar el mundial 2030. Para satisfacer sus expectativas hay dos deudas que tiene la AFA con la FIFA. En primer lugar, debe terminar con las populares, debe hacer que todos en el estadio tengan su asiento. En eso estamos en deuda. En segundo lugar, debe lograr que, como en cualquier Mundial, haya hinchada visitante. Estos dos temas son una deuda que se lee bien en los periódicos viejos, los que abundan en los retretes de Constitución untados en caca.
España, con Marruecos y Portugal como escoltas, también pretende el mundial 2030. Lo pretende desde hace bien poquito. Lo ofreció el presidente del gobierno español Pedro Sánchez a sus colegas el 19 de noviembre último, justamente entre un partido que se tuvo que suspender porque un estadio no drenaba bien y un partido que no se pudo jugar por apedreo de un ómnibus. La noticia acá no existió.
Ya en octubre hubo un culebrón mundial. El FMI sugirió a la Argentina que no se embarque en el proyecto mundial 2030 para que las cuentas cierren. Fue noticia en algunos medios gráficos. También fue noticia, chiquitita, cuando extraoficialmente se dijo que el gobierno cancelaba la candidatura y también fue chiquita cuando nada menos que el vocero de Macri salió a desmentirlo.
Durante el G20, Gianni Infantino, líder de la barra de FIFA, se reunió con Pedro Sánchez. (No lo sé, pero sí, obvio, se reunieron). En octubre el barra ya había estado reunido con Macri hablando de la candidatura, y no se filtró nada. Pero por las palabras desmedidamente elogiosas del presidente tartamudo argentino se infiere que no todo estuvo en orden.
Ahora haga memoria, haga un esfuerzo. Cuando antes de este bochornoso Boca-River, Macri salió a pedir que haya público visitante, ¿usted no olfateó nada? ¿Cree realmente que Macri le hablaba a usted? No sea inocente. Macri es un bobo, pero está bien asesorado. Usted no.
Hoy juega la caca contra los huevos. Y mientras todos hablan gansadas yo me voy a limpiar bien el orto con los diarios. Los de hoy.

Sólo algunos ejemplos de este circo:

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domingo, 28 de octubre de 2018

El otro saqueo de 2001 (Entre Hitler, Borges y Clarín)


Son cosas que pasan. Churchill, en el inhibidor mamotreto que escribió sobre la segunda guerra, cuenta la siguiente anécdota. Ribentropp, canciller del Tercer Reich, le anuncia por teléfono que la respuesta que espera del Führer se encuentra en la página 8 del Time de la mañana siguiente. Por supuesto, los que leerán el diario desconocerán el verdadero móvil de tal escrito. Otra: en la biografía de Nosiglia, de Gallo y Guerrero, que mi amigo Henry celebra como ¨un librazo¨, se cuenta como el ¨Coty¨ firmaba con seudónimo cartas destacadas de lectores en Clarín. Los buenos memoriosos recordarán el papelón de La Nación al descubrirse en la primera década de esta centuria algo por el estilo. Y todo político sabe que cuando un matutino titula ¨Juan se sentaría a dialogar con Pedro¨, puede tratarse de un lobby del periódico, de Juan o de Pedro (o de todo eso a la vez). Cada uno sabrá. Por si faltara algo, en el terreno de la ficción, El jardín de senderos que se bifurcan  de Borges, termina con un tipo pasando un dato por medio de un periódico en plena segunda guerra. (La cronología apuntaría a una influencia de Borges en Churchill)
Son cosas que ya vengo diciendo hace rato en este mismo blog. Pero hoy me topé con algo raro. (Más de lo mismo, pero raro). El 22 de septiembre de 2001 Clarín sacó esta tapa:



Lo raro del asunto es que fui a buscar en el New York Time de esa semana y no hay nada de saqueos (Pillage) o cosa por el estilo. Puedo estar un poco paranoico, puedo ser víctima y agente de la posverdad, puede ser que las lecturas me hayan secado el cerebro. Pero...
A continuación dejo el texto de Clarín para quien quiera leerlo.

Enlaces: 
Clarin: https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/confirman-saqueos-galerias-world-trade-center_0_ryJmjgvx0tg.html
New York Time:  https://www.nytimes.com/2001/09/21/opinion/new-york-america.html


martes, 16 de octubre de 2018

Carlos Rey: El poeta y yo y otros poemas

Una crítica le dedican a mi amigo Carlos Rey en la prestigiosa revista Hablar de poesía. Es por El poeta y yo y otros poemas, su último libro. Franco Bordino titula la crítica: ¨Un poeta barroco¨. Se nota que es sincero, y esa virtud yo no la voy a perder en esta réplica. Primero lo tengo que felicitar a Bordino por omitir la onda borgiana del libro. Sin dudas, con la ¨anáfora¨ y con el tema del otro Carlos que convive con el poeta (o el oficinista) ya lo trajo a recuerdo. Segundo: el crítico se detiene mucho en la temática que yo adjetivaría de bizarra. Es más, sustantivaría al autor: ¨El bizarro¨, ya sea el oficinista o el poeta. No hay escapatoria. Y el texto en sí mismo es alienante, altamente, precisamente, angustiantemente, pornográficamente alienante. Lo primero que uno tiende a pensar del autor es que es un desagradable. Y lo digo como elogio. Además, no es como sostiene el crítico, para mi sí es una poesía comprometida. De una forma poco convencional tal vez. Uno lo lee y duele, se esclarece, se ilumina, empieza a entender. Nos empezamos a preguntar como este personaje silvestre y cotidiano, ajustado al sistema como un pene en un orto, puede rebelarse privadamente, como dentro de un armario, como dentro de un poema. (Entiéndanme con rectitud: No estoy sugiriendo nada que sea extraliterario). No por nada ¨alienado¨ es aquel que está fuera de sí mismo y se vuelve otro. El poeta es oficinista; el oficinista es poeta. En la alienación la persona no se realiza y es esa la sensación final de la lectura. Yo experimento este libro como una falta de respecto a las temáticas convencionales precisamente porque está lleno de peripecias tan convencionales que asustan. Hay un compromiso. Y hay otras cosas. Hay un buen libro.

La crítica de Bordino:
http://hablardepoesia.com.ar/2018/10/15/tres-resenas-petrecca-mairal-rey/?fbclid=IwAR1soWxkuqYZ8QtF8WHZHJRE4fVd6jbySQ4ZXA3rdixcCljF1xmApGISl6I

Sobre otros libros de Carlitos en este blog:
https://baojose.blogspot.com/2014/01/el-ultimo-de-carlos-rey.html

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jueves, 4 de octubre de 2018

Energía y oportunidades



El artículo de La Nación se llama El B20 en la Argentina: las veinte oportunidades de negocios que ofrece el país y es del 26 de septiembre último. Aunque hasta la respiración  o el mero hecho de escribir estas líneas (y de pensarlas) está relacionado con la energía y su consumo, hay en estas ¨veinte oportunidades¨ telúricas una proporción alta de ítems relacionados con la energía de manera directa.
En el punto uno (lo ordinal en este caso es sintomático) tenemos a las energías renovables. En el punto (en el puesto 2 si sucumbimos a lo ordinal), tenemos a la siempre presente soja, que como sabemos alimenta (transfiere energía) a la cabaña porcina de otras latitudes. En el puesto 3 (me rindo), tenemos al litio, que es la vedette en el tema de las baterías de autos y de otras yerbas. En el 6 están las infraestructuras. De las tres que se nombran dos nos super-interesan: electricidad y autopistas, por donde incrementaríamos el caudal de rodados que consumen energía.  En el puesto 8 está, un poco inexplicablemente, la de construcción de edificios con ventas al pozo (o sea, que se venden a la primera palada). El desarrollo en altura, que incluso se publicita aquí como oportunidad bajo un contexto adverso, es un gran demandante de energía por metro cuadrado de superficie. Gráficamente: alimentar torres de departamento concentradas en un lugar condiciona a ampliar las infraestructuras que fueron pensadas para otros tiempos y otras densidades. En el puesto 11 se habla de incrementar  el turismo en regiones poco frecuentadas por extranjeros. Además de llevar infraestructuras a los lugares más insospechados se sugiere expandir  el sector aerocomercial para ampliar la conectividad interregional. Por supuesto, no deja de sonar extraño que, por ejemplo, finalmente logremos vincular Jujuy y El Calafate para satisfacer al gringo. En el puesto 12 se promociona la venta de carne roja al sudeste asiático, donde una clase media en ascenso ya no ve a la vaca como una comida suntuaria y sí como una forma de incorporar grasas y proteínas: o sea, energía. El puesto número 13 también está destinado a una forma indirecta de exportar consumidores de energía: la ubicación de autos en otros mercados. Por supuesto, la industria automotriz dinamiza (dinamizaría) la economía e insume (insumiría) groseras cantidades de energía.  El puesto 17 es para las oportunidades que se ven en el horizonte de Vaca Muerta. Nada para agregar en este caso.
                Es interesante notar que  las ¨oportunidades¨ que se diagnostican y que están relacionadas con el sector energético se encuentran preferentemente en los primeros puestos. En general se habla también de inversiones, de ampliar el consumo y, por supuesto, no se atiende a potenciales pasivos ambientales. Es como si la sed de energía no sólo estuviera condicionada a una coyuntura de prosperidad económica sino incluso a los peores momentos de las crisis. Esto choca con el ambientalismo ¿Será por eso que en el puesto número uno pusieron deliberadamente a las energías renovables? O a secas: pusieron en el primer puesto a la energía, a la energía copada. Y también deliberadamente pusieron en el puesto 17 a Vaca Muerta. Las oportunidades pueden ser incompatibles o complementarias. Y en cuestiones energéticas tienden a ser esto último.


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viernes, 28 de septiembre de 2018

Las ancianas también son mujeres


El urbanista mexicano Enrique Ortiz Flores dice que ¨tenemos que pensar una ciudad para los niños, no para los autos¨. Aunque el azteca se refiere al espacio público es bueno recordar que para pensar ciudades para niños, en principio, se necesitan niños.
El documento Dinámica y envejecimiento de la ciudad de Buenos Aires, del año 2013, informa que el 16 % de los habitantes de nuestra capital son ancianos, ancianas o ancianes, como usted guste. De ese 16 % un 5 % supera los 80 años. Dentro de ese 5% por cada hombre hay 2 mujeres y media. La Reina del Plata es mujer, es anciana.
Se sabe que la mujer vive por término medio más que el hombre. Esto es así siempre y en todo lugar. Nacen más varones, pero a eso de los 40 años la cosa se invierte y ellas prevalecen en número. Esta es la razón por la cual en el mundo hay más mujeres que varones. Hay más porque hay más ancianas, muchas más. Particularmente en las regiones más desarrolladas del mundo y Buenos Aires es sin dudas un bolsón del primer mundo en el tercero. Pero, como todo en esta vida larga, hay matices. El documento referido anuncia que la comuna 1, la de Recoleta, es la que cobija la mayor cantidad de ancianos mayores de 80. La comuna 8, la de Lugano entre otros barrios, es la más joven. Esto se debe a la gran cantidad de inmigrantes con una prole numerosa, preferentemente asentados en las villas. Ahí sí hay futuro, diría mi abuela.
El tema es que las mujeres se casan con hombres mayores por regla general y encima ellos se mueren antes. Entonces se quedan solas. Con una jubilación menor por culpa del género, sin la propensión a salir a la calle porque aprendieron que una mujer ¨de la calle¨ no es como un ¨hombre con calle¨. Quedan aisladas, presas. O salen al aire libre como asomándose con sus limitaciones. Es un tema tabú que se visibiliza con caminar dos minutos por Recoleta o Belgrano. Hay que mirar la ancianita que no recoge la caca de su perro porque ya no llega a agacharse; la viejita que barre la vereda cuando hay mucha gente caminándole al lado porque ¨es más seguro¨; los balcones donde casi con seguridad residen las palomas, las pavas y los ancianos. Son miles. Son más en número que los niños. Es un ejército del cual vamos camino a formar parte.
No los olvidemos. Sobre todo ustedes mujeres. En Argentina la esperanza de vida femenina es de 80, la nuestra es de 72 (¡8 años menos!). Y en Buenos Aires esa diferencia se eleva 12 meses. Pero vos, mujer porteña, no vas a vivir 81 años. ¡Vas a vivir más! Porque cuando pase tu vida la edad de tu muerte será tal vez más allá de los 90 años, con seguridad superando los 85.
Ahora que la femineidad está en boga, me alerta la falta de consideración por nuestras ancianas. También lo ves en la calle, en el bondi. Es más fácil, mucho más fácil, que le den el asiento a una embarazada a que se lo den a una anciana. Y es más fácil que se lo den a una monja que a…
Por otra parte, si hay que hacer ciudad para niños, según parece ese no sería un problema, puesto que los niños y los ancianos se parecen bastante. Y más se parecen a los bebés. Pero no son lo mismo. De la misma manera que no son lo mismo los ancianos y las ancianas, aunque algunos quieran hablar de ancianes. O, mejor dicho, los tres o cuatro que hablan del tema. Como Bergoglio. El Papa anunció casi al tiempo de asumir: ¨estamos asistiendo a una eutanasia silenciosa de nuestros adultos mayores¨. Y si la iglesia con su ideología tan retrógrada se acuerda de ellos, acaso no sea porque mira al pasado, sino porque están levantando una bandera que estamos olvidando, la del futuro, la de nuestro futuro.
Fuentes:

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jueves, 27 de septiembre de 2018

De cómo obtuvimos la democracia

 Un amigo criticó un artículo que publiqué en marzo de este año. Yo, al defender ese artículo, lo hice con argumentos que, para mi sorpresa, no estaban en ese escrito. Es por eso que ahora lo publico corregido y aumentado, para no perder un amigo.

¿Volvió la democracia a nuestro país por la derrota de Malvinas y la concientización de nuestro pueblo? Hoy, a 36 años de aquel conflicto, es muy difícil sostener semejante simplificación.
Hay que verlo a escala regional y mundial. Las democracias retornaron a los países sudamericanos a partir de su restauración en Ecuador en 1979 y en Perú un año después. La primera causa fue la política que llevaba adelante la administración Carter en EEUU, que relajó las pretensiones hemisféricas de imponer dictaduras desde la Casa Blanca. La causa más importante fue el relajamiento de la guerra fría y, en 1989, con la caída del muro de Berlín, el fin del enfrentamiento este-oeste. No por nada la última dictadura del cono sur cae en Chile en 1990.
Como la expresión más acabada del cambio de política internacional de la administración Carter sería bueno recordar lo que pasó en Bolivia. Este país llevaba adelante un proceso de apertura democrática luego de la dictadura de Banzer, con la venia de EEUU. Ese proceso fue interrumpido en 1980 por un golpe que puso en el poder al general García Meza. Notablemente, ese golpe de estado fue digitado y apoyado por Argentina en contra de los intereses de los Estados Unidos, lo cual desató un conflicto diplomático de envergadura entre los dos países. Los yanquis tomaron nota de este atisbo de independencia de los militares argentinos, pero tal vez no se imaginaron que iban a ir más lejos.
La guerra de Malvinas fue un ejemplo planetario en dos sentidos. En primer lugar confirmó a Estados Unidos que las dictaduras tenían contraindicaciones, porque cualquier país periférico podía emprender un conflicto por iniciativa propia y a espaldas de la superpotencia hegemónica del hemisferio, con el agravante de poder caer en las manos del enemigo soviético. En este sentido hay que recordar al canciller argentino Nicanor Costa Méndez entrevistándose con Fidel Castro, los intentos desesperados por aliarse estratégicamente con la URSS, los atisbos tercermundistas y el discurso final de Galtieri, donde denuncia al imperialismo yanqui de ¨traidor¨.  
Más importante, la guerra de Malvinas contribuyó a constatar que la URSS, que ya tenía una guerra en Afganistán, no se iba a meter en el hemisferio occidental. En otras palabras, fue su signo de debilidad, porque Estados Unidos estaba apoyando  abiertamente a los Muyahidines con armas y logística desde Pakistán. [i]
Sin embargo, hay detalles a tener en cuenta. Perú en esa guerra, es fama, nos ayudó. Pero eso no fue sólo por San Martín o porque se coparon. Un año antes de Malvinas, las dos primeras democracias recuperadas de América del Sur fueron a la guerra en lo que se conoce como conflicto de Paquisha, que dejó 50 muertos. No pudieron matarse más porque intervino la OEA, presidida por los Estados Unidos. No querían problemas en el patio del fondo. A los 8 días la guerra había concluido. Washington entendió que las democracias de esta zona tampoco eran predecibles (pero eran más convenientes) y Perú se quedó con una cantidad ingente de armas que no pudo usar. Esas armas fueron las que buscaban un destino y casi lo encuentran en nuestras islas.
Por supuesto, podemos encontrar otras causas de la recuperación de nuestras democracias. Por nombrar algunas: el fin de la esperanza de que el desarrollismo lo arreglaría todo y, en su lugar, una aspiración optimista en las urnas. ¨Con la democracia se cura, se come, se…¨, cantaba Alfonsín. Ahí se dio toda una inversión, porque antes era prioridad lo económico y después venía lo político y ahora era primero lo político y después venía lo económico. Y otra de las causas, sin dudas, fue la derrota estrepitosa de las izquierdas (y la forma en que fueron derrotadas)  a nivel continental.
El relajamiento y el fin de la guerra fría significaron muchas cosas para la periferia. Piensen en la caída del apartheid en Sudáfrica en 1992. ¿Realmente ustedes piensan que fue por la lucha del pueblo negro africano más que porque a EEUU ya no le interesaba sostener el régimen a causa de que a su vez la URSS había dejado de sostener los regímenes de izquierda de Angola y Mozambique, que también extrañamente se democratizaron en esta época?  Piensen: los alemanes son más sinceros. Ellos saben que el muro no cayó por la lucha en las calles: cayó porque la Unión Soviética decidió deliberadamente no proteger Alemania Oriental. La tienen clara, al igual que todos los países del este de Europa[ii].  Cuando un régimen es fuerte no hay protesta que valga. Sino pregúntenle a los Chinos que con un mal diagnostico coparon la plaza de Tiananmen y fueron barridos con tanques ese mismo año de 1989. Moscú estaba débil. Pekín no.
Sin embargo lo que más me da por las pelotas es escuchar a pseudo-historiadores y analistas periféricos repetir lo que se dice en los países centrales. Cuando alguno sabe algo del tema (y no hay muchos) suelen repetir que tras la caída del bloque comunista, EEUU liberó Kuwait  de una dictadura iraquí como líder de una coalición para demostrar hegemonía mundial. Esto es cierto. Pero a nosotros, como latinoamericanos, nos tendría que interesar más lo que pasó en 1989 en Panamá, donde los yanquis se vistieron también de liberadores y defensores de la democracia. Allí el dictador Noriega, entendiendo los nuevos vientos de la política internacional, había entregado las urnas al pueblo, pero disconforme con los resultados decidió dar un golpe de estado. Entonces los norteamericanos invadieron el país que ellos mismos habían inventado en 1903 y luego de centenares de muertos la democracia volvió. Es una lectura dolorosa, pero no se puede ser tan ignorante de mirar a otras latitudes. Porque con este acto EEUU no solo invadió Panamá para salvar una democracia sino que también estaba dando una señal a toda América Latina: Ahora hay democracia porque así lo decidimos nosotros. (Por supuesto, los yanquis quisieron imponer una dictadura en Haití en 1991, pero recularon en 1994, demostrando que el margen de maniobra del cual dispone la potencia Nro 1 no es infinito, aunque sí más generoso que, por ejemplo, el de Haití). 
 Sin dudas, la guerra de Malvinas fue una guerra dentro de otra guerra (Tal vez una guerra dentro de otras dos guerras). Contribuyó a que la democracia retornara más rápido; entre dos o cinco años antes. Pero la obtención de la democracia viene por otro lado: el fin de la guerra fría. Si, no fue una conquista, fue una obtención.

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[i] No se debería omitir que un aliado estratégico de EEUU como Israel emprendió en plena guerra de Malvinas su ataque al Líbano.
[ii] Recordad lo que pasó en Hungría, 1956 y en Checoslovaquia 1968 con el pueblo en las calles…

miércoles, 1 de agosto de 2018

Los 11 mejores solos de guitarra

Como no tengo apego por el sistema decimal les vengo a ofrecer los once mejores solos de guitarra de la historia. (Lo que no puedo evitar es prescindir de la historia). Lo ordinal es arbitrario. Ninguno de los implicados tendrá jamás el favor de las masas por estos temas, aunque eventualmente sí por otros. Comencemos.

Nadie ejecuta la transcripción del tercer movimiento de la sonata Claro de luna como la bella Tina S. Impecable.



En el Youtube las visitas que tiene Suddenly de Steve Howe son iguales a cero. Inexplicable.




Si bien Liquid muchas veces exagera el progresismo con arreglos que otros hacen mejor, en este caso se sarpan de buen gusto. Bien por ellos. Especialmente por John Petrucci.




Una joya de Blackmore eclipsada injustamente por otras joyas.



Andrew Latimer es el guitarrista de Camel y uno de los humanos con la cara de boludo más espectacular. Sin embargo es un genio. Y este tema es prácticamente desconocido. No figura ni en el Youtube y lo tuve que ir a buscar a un sitio que resultó tener mejor sonido que Pink Floyd.


Un clásico de Jason Becker que sólo los que escuchamos a Jason Becker conocemos.




¿Cómo se puede ser tan sutil? El rey de la improvisación con un tema que si no conocés es porque estás distraído. Digamos, como todo el mundo.




Yngwie Malmsteen fue mi ídolo y este tema mi primer orgasmo. Sin embargo, por cuestiones legales inexplicables este tema está en el ostracismo (Steeler, la banda, le cercenó los derechos de difusión porque ¡la letra! no es de él) . No tienen vergüenza.




Parece que no pasa nada, pero repentinamente Pat te parte el alma.



Siempre Steve toca este tema en vivo omitiendo la primera parte. Creo que es una obra tan perfecta que no debería ser amputada. Todos de pié.




Las versiones en vivo pueden superar incalculablemente a las del album. Un buen ejemplo es este...



Y otro es este...




La verdad que podría haber elegido muchas otras maravillas de las seis cuerdas con la fama por el piso. Pero las listas largas pierden fuerza como un libro dedicado a un ejército; abruman y se padecen. Así que este fue solo un muestreo donde se omitieron varias estrellas que sólo brillan para unos pocos. Esas que se buscan con un telescopio y que si no se las anota se pierden para siempre.
Besitos.

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miércoles, 18 de julio de 2018

Los progresos de la especie humana


La humanidad tiene un camino que transitar.
Primero fue la antropofagia.  Comíamos a nuestros congéneres. Una tribu cazaba a otra Y se comía el botín.
Después, la revolución neolítica y el excedente generado hicieron que no fuese necesario comerse al enemigo. Sobraba alimento  y se sacrificó al enemigo. Masivamente.  El sacrificio fue un progreso para la humanidad.
Luego alguien pensó que el enemigo era útil: ¨Mejor si los ponemos a laburar¨. La esclavitud fue un progreso de la humanidad.
Finalmente el capitalismo liberó a los esclavos. Y fue un progreso.
Todo progreso por venir será una superación de la espacie humana.
Estamos en el camino correcto.

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